lunes, 30 de noviembre de 2020

Tardes de Sol y moscas en verano.

 


Nostalgias de pantalón corto y bamba de chocolate de merienda

Tardes de sol y moscas,

de cantos de chicharras y ranas en las charcas de aguas putrefactas

y mosquitos de los que pica.

Tardes de botijo de agua fresca y abanicos de colores,

tardes de siestas interminables y aburridos trabajos escolares de repaso.

Tardes entre algarrobos retorcidos y tierra reseca de higos chumbos

y chumberas contra las tapias encaladas de ladrillo y piedra.

Tardes de infancia olvidada y radio novelas.



Tardes de mercuro cromo y curitas para curar heridas de guerra

de arrastrarse entre las piedras jugando al escondite, o a la llevas

o a policía y ladrones, a las bolas o a lo que sea.

Tarde de sudor y polvo y calor que no refresca

de rodillas descarnadas y codos de sopla que escuece.

Tardes de paloduz y chicle Bazoca  que hace las mejores pompas

las que estallan en la boca con mas dulce empalagoso  del que se pega y pega.

Tardes de leer tumbados junto a la tapia del cementerio viejo de tumbas abiertas,

las aventuras del Llanero solitario, del Capitán Trueno, Goliath y su inseparable Crispin.  



Tardes compartiendo solidario el hambre de Carpanta y los bocadillos de pan con aceite y otras veces pan con chocolate; El Gorriaga, o quesitos de El Caserío.

Tardes de infancia y sueños, tantas y tantas tardes ya lejanas.

lunes, 23 de noviembre de 2020

LA MALA EDUCACION.

 


La polemica suscitada por la nueva ley de educaciòn,-una mas en la reciente historia de este Pais en el que seguimos a garrotazos, ejerciendo el adoctrinamiento por bandera,- me trae a la memoria de entre las sombras oscuras de nuestro reciente pasado, tal y como relata el escritor Juan Eslava Galan, en su libro “Los años dle miedo”, aquel pasaje en el que el autor relata como se fueron concediendo los titulos de maestro nacional a personas afines al regimen. Entiendase por tales;  Falangistas, Alfereces provisionales, religiosos, etc.




En uno de aquellos exámenes patrióticos para obtener el titulo de maestro nacional el presidente del tribunal formula varias preguntas al opositante;

-¿Quien descubrió América?

     Francisco Franco. (Respuesta del examinado)

-¿Quien escribió el Quijote?

     Francisco Franco. (Insiste el opositante)

-¿Quien pintó las Meninas?

     Francisco Franco. (Vuelve a repetir este)



El presidente del tribunal levanta la vista de sus papeles y mirando fijamente al candidato le dice:

Me temo que no ha contestado Vd. Correctamente a ninguna de las tres preguntas.

A lo que el examinado encarándose con él responde con gesto serio:

Y a mi me parece que Vd. Es un poco rojillo.

Enhorabuena, responde el tribunal, Ya es Vd. Maestro Nacional¡¡¡.



La historia es posiblemente un chiste, aunque muy revelador de lo que corría en los mentideros de la Villa y Corte y no muy alejado de lo que realmente sucedía.

Si eras; militar, falangista, o cura, personas  afines al régimen estabas  salvado. Pobre de los demás, la otra media España que perdiò la guerra.

Lo que si recuerdo Yo, perfectamente es aquellos famosos “Caballeros mutilados”, con su insignia falangista en la solapa de sus chaquetas, que nos venían a impartir la asignatura de Formaciòn del Espiritu Nacional, que no sabian ni hacer la O con un canuto, y que tenían la mano mas larga que la copa de un pino, porque tuve que sufrir a mas de uno.



De aquellos maestro nacionales de aquella Republica nada menos que unos ocho mil fueron purgados y expulsados del cuerpo de maestros nacionales. Otros trece mil aproximadamente fueron sancionados, y mas de seis mil, fueron trasladados de escuela a otras de menor rango, perdidas en pueblos y lugares olvidados de nuestra geografía.

Asi se forjó la generaciòn mejor preparada de nuestra historia, la mas silleciosa y humilde, la mas amedrentada y timorada, la mas hipocrita y falsaria y asi seguimos y asi nos va....A la cola de Europa en educaciòn, y utilizando a nuestros hijos, nuestro futuro como arma arrojadiza entre derechas e izquierdas.



Pobre de nosotros porque no tenemos presente, el pasado pesa como una losa de granito, y el futuro viene cargado de negros, muy negros nubarrones.   




Las fotografias las tomé prestadas de las que circulan por internet. Siento no poder indicar mas sobre ellas, pero desconozco lugares y autores. De cualquier mi gratitud eterna a los que gracias a ellas mantienen viva nuestra memoria y pasado.

lunes, 16 de noviembre de 2020

EL RELATO DE LA PRIMERA VIAJERA HISPANA DE LA HISTORIA...-"Egeria".

 

LA PRIMERA VIAJERA DE LA HISTORIA. -

Desde las profundidades de la noche de los tiempos, salvado, como tantas veces, milagrosamente, por la mano de algún copista de un perdido monasterio, nos llega este manuscrito, que aparece por pura casualidad en el año 1884 entre legajos y documentos en la biblioteca del monasterio de Santa María de Arezzo.

Se trataban de ciertos pergaminos redactados en latín copiados alrededor del siglo XI, y en los que incompletos, ya que faltan hojas lamentablemente perdidas para siempre, se narraba un viaje fabuloso para la época que describía, año 381 a 384 de nuestra era, redactadas en forma de carta, por una desconocida viajera de nombre “Egeria”.



Tras laboriosas y arduas investigaciones se ha podido desentrañar el misterio de esta “peregrinatio o itinerarium”, forma medieval descriptiva de viajes, digamos que se trataría de la forma y estilo precursor de los modernos cuadernos o notas de viaje, de la que se valió la autora para dar a conocer el itinerario recorrido  desde Gallaecia, continuando por la vía Domitia, atravesando la Aquitania Francesa, y tras cruzar el Rodano y Burdeos,  alcanza Constantinopla, por vía marítima desde allí, cruzando la actual  tierra de Turquia, la Capadocia, Galacia, tras cruzar el macizo de Tauro, llega a Tarso. Continua su periplo hasta Antioquia, el Monte Carmelo y el litoral desde Sycamina hasta llegar a Jerusalén, en la pascua del año 381, visitando a continuación Egipto y posiblemente llegando hasta Alejandría, la mítica ciudad.



Entre los misterios ocultos de este viaje, y la vida de esta mujer, permanecen ocultos como y cuando regresó a su lugar de origen, ni siquiera sabemos si llegó a emprender el regreso, porque toda información al respecto se ha perdido para siempre, así como una buena parte de sus relatos, dado que éste se inicia cuando ya Egeria se encuentra en Tierra Santa, concretamente en el Monte Sinaí, donde visita los santos lugares, y describe basándose en la historia sagrada y los libros de la Biblia, aquellos días de la égida del pueblo Judío, conducido de la mano de Moisés en su búsqueda de la tierra prometida, desde la esclavitud de Egipto.



Aunque históricamente no se ha podido descifrar el enigma de esta mujer, estamos sin duda ante el primer libro de viajes de la historia de nuestro País, conocido, por tanto, y ante la que podríamos considerar como la pionera de este género de literatura de viajes y aventuras viajeras una mujer de elevada posición y estatus, por la forma en que se desplaza y es acogida como ella misma relata, en los diversos lugares, santuarios, iglesias o ermitas a los que llega, acompañada de un importante y nutrido séquito de servidores, clérigos y fieles, y sin escasez de recursos monetarios.  

Egeria describe sin un estilo literario perfeccionado, más bien resulta muy simple, incluso con reiteraciones y repeticiones innecesarias, lo que visita, lo que le cuentan, lo que se describe en la Biblia, y todo cuanto le causa impresión, con ojos de curioso viajero, por lo que resulta un relato vivo, ameno y ciertamente interesante de aquella lejana época de usos, ritos y costumbres tan diferentes a los actuales.



Es preciso valorar en su justa medida la importancia de este viaje, ya que, aun tratándose de una acomodada mujer de clase social elevada, no podemos olvidar que los caminos fueron recorridos a lomo de caballería, a pie, en barco, atravesando mares, montañas escarpadas y desiertos insufribles, soportando penalidades y peligros, por lo que este gigantesco viaje, peregrinación a los santuarios de la tierra sagrada del Señor, tendrían indudablemente un incalculable valor. 

Este libro; Viaje de Egeria, El primer relato de una viajera Hispana, que nos presenta en edición Carlos Pascual, es en sí mismo una auténtica joya, un descubrimiento portentoso en el que dejarse ir, mientras uno se imagina las peripecias de aquella mujer a través de sus palabras sencillas y sus detalladas descripciones, apoyándose siempre en los textos sagrados y la mítica historia sagrada del pueblo del Señor.



Sin duda el lector agradecido quedará más que satisfecho con este periplo viajero y echando en falta lo mucho que se ha perdido con el transcurrir de los siglos, de aquellas misivas que Egeria escribió para sus “Señoras y hermanas” lejanas.   

Angel Utrera.

 

  



jueves, 12 de noviembre de 2020

CAMINO VIEJO O CAMINO OLVIDADO.

 


El Viejo Camino de Santiago, una de las primeras rutas documentadas en la tradición jacobea, conecta las localidades de Bilbao con Villafranca del Bierzo. 

El trazado, alcanza algo mas de unos 637 kilómetros de recorrido y discurre por una orografía accidentada, agreste y en ocasiones imposible, aunque no excesivamente compleja en su recorrido si resulta dura, aunque sin duda y con paciencia también puede realizarse en bicicleta.



La historia del camino Olvidado, o camino viejo como se le conoce, nos remite a la historia pasada de nuestro pueblo y la importancia de las peregrinaciones a Compostela;

Durante los siglos IX y XII el territorio español se encontraba en plena reconquista de las tierras ocupadas por las tropas musulmanas.

Las continuas batallas que se producían, transmitían una gran intranquilidad a los peregrinos de la zona, que decidieron abandonar los caminos del interior de la meseta y realizar el peregrinaje más al norte de la península.



En el norte los peregrinos también se encontraron con un itinerario costero demasiado complicado, lo que les llevó a tener que buscar otra alternativa.

Estaban en medio de una encrucijada, al norte un complicado itinerario por la costa y más al sur continuos ataques de tropas musulmanas, por lo que la alternativa que les quedaba es lo que hoy se conoce como el Camino Olvidado.

Esta ruta permitía atravesar la cordillera pirenaica y continuar por la zona baja de la montaña, por un trazado ligeramente complicado.



Cuando las zonas llanas de la meseta norte cayeron del lado de la Reconquista, los Reyes de Navarra y Castilla y León aportaron una mayor seguridad al Camino Francés, sumado a que tiene un itinerario más sencillo provocó que el Camino Olvidado quedase en desuso, de ahí su nombre.


En la actualidad, hay varias asociaciones que están tratando de recuperar el uso de esta ruta alternativa, tal y como atestiguan las marcas, y postes con su explicaciòn y señales para peregrinos y caminantes.

La situación de los reinos cristianos hizo que este conjunto de caminos, una de las más antiguas rutas, fuera relativamente frecuentada entre los siglos IX y XII. 

Desde los Pirineos, y empleando en muchos tramos antiguas calzadas romanas, esta vía llegaba a tierras burgalesas, pasaba por el sur de Cantabria, cruzaba la montaña palentina y leonesa hasta alcanzar El Bierzo. Desde aquí, se encaminaba hacia Galicia.



El recorrido parte desde Bilbao y pasa por localidades como  Balmaseda, Espinosa de los Monteros, Arija, Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga, Guardo, Cistierna, Boñar, La Robla, Cacabelos y Villafranca del Bierzo.

 Existe también otro punto alternativo de salida, la ciudad de Pamplona. En este caso, se continúa por Alsasua, Salvatierra, Vitoria, Frías, Oña y Sedano para llegar a Aguilar de Campoo.

 A lo largo del camino, existen numerosas variantes por las que se puede optar en las distintas etapas. 



En todo caso, son muchos los atractivos que presenta, con bellos paisajes, interesantes restos históricos y auténticas joyas del arte románico, además de otras construcciones de estilo gótico, renacentista o barroco.

Hasta tal punto es la iniciativa de rescatar este Camino que se realizó un punto de conexión con el Camino Francés a la altura de Bárcena.

En caso de que desees realizar el Camino de Santiago en bicicletano es lo más recomendado, ya que cuenta con una gran dificultad debido a su itinerario, aunque no es imposible de realizar por lo que si te gusta la aventura con grandes retos, este es el tuyo.

Antaño, era una vía difícil para los peregrinos, una de las razones por las que perdió relevancia en detrimento del Camino Francés.

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

DE BARES, TIENDAS Y COMERCIOS Y CINES DE BARRIO.

 


Vivimos tiempos extraños, entre pandemias y tristezas que encojen el alma. Tiempos de contrasentidos y mentiras interesadas en los que los Flautistas de Hamelin quieren continuar camelándonos con sus falsas melodías regalándonos los oídos.

Ahora toca poner en valor todo aquello sistemáticamente se fueron cargando porque no era rentable, porque no servía, porque era antiguo y trasnochado o de escaso beneficio.

Servicios elementales y básicos, tan cerca de todos que lo sentíamos como propio fueron desapareciendo sin que ninguno de nosotros levantara su voz para protestar, para pedir que no nos hicieran más pobres y olvidados cada día, casi invisibles.


Ahora estos inútiles iluminados hablan y les escuchamos embobados, de la España vaciada, y desde esa caja tonta de resonancia que miramos como idiotas e idolatramos se lanzan mensajes subliminales de que toca regresar al pueblo, y que se puede vivir del campo. A veces incluso oyéndolos me pregunto si no estarán refiriéndose al campo santo en el que reposamos todos al final del camino.

Toca darle la vuelta a la tortilla, y recuperar estilos de vida pasados, aquellas escuelas de niños y niñas, las parejas de la guardia civil paseando, los bandos de alcalde y sus alguaciles de trompetilla, hasta las líneas de autobuses de feria con sus cestos de gallinas en el maletero y cargados hasta los topes de paisanos, porque el campo es mucho, muchísimo mas sano.


La repanocha en verso cuando escucho como se les llena la boca de algodón dulce de feria y paludu del malo, hablando de la importancia del pequeño comercio de barrio, de que no cierren, de que no se pierdan su tradición centenaria y esos puestos de trabajo que acaparan los autónomos maltratados y sus familias.

Hipócritas fariseos de los que echó Jesús del templo a latigazos, políticos profesionales de  corazón endurecido, si habéis estado pisoteando sus sueños, favoreciendo las grandes superficies, las áreas de concentración comerciales, las súper cadenas de inhóspita frialdad del sírvase usted mismo y pague,  el sueño del gran capital, de que nos venís a hablar ahora? .



Vuelven a ser ellos nuestros amigos y vecinos de las tiendas y bares del barrio las que pagan el pato, las que tienen que decir adiós, no puedo más y ahí os quedáis, Yo bajo el cierre para siempre, porque contra ellos he luchado y puedo luchar, pero contra un virus desconocido, contra una pandemia no soy nadie. Y se marchan en silencio entristecidos; Maria, Manuel, Jose, Rosario, Isabel, nuestros tenderos de toda la vida.

Ahora a ver como mando Yo a la niña a la tienda por un paquete de arroz que se me ha olvidado, a o coger el pan los domingos, y donde voy a tomarme los vinos si ya nadie abre?.  

Y con ellos se van mis recuerdos más entrañables, de aquellas tiendas de portal adentro, de escaparate multicolores, de bares donde tomarme una caña y de tapa una de patatas bravas   los días de fiestas y a la tarde sesión doble en mi cine del barrio.

Angel Utrera.   

  


lunes, 2 de noviembre de 2020

RECUERDOS DE VERANO. (MICRORELATOS CON SABOR A SAL).

 


A lo lejos se entreveía entre la bruma de la tarde un pequeño cerro polvoriento dorado por el sol que se ensañaba con su altanería al elevarse sobre el páramo.

Aquí y allá mal colocadas alguna vieja encina polvorienta de hojas arrugadas, alcornoques centenarios, algún que otro triste olivo retorcido sobre la tierra torturada y polvorienta y los típicos algarrobos de vainas resecas y duras, que preñaban la tierra reseca entre las que vagaban rumiando la hierba seca alguna que otra cabra enflaquecida y de pobre aspecto.

De este lado junto al cortado de piedra del barranco construida en un escorzo formidable entre las chumberas de higos chumbos de finas espinas que volaban por arte de birlí birlo que hasta tus manos, nuestra casa de verano se desparramaba sobre el verde del césped que regábamos al caer la tarde y la piscina, más bien alberca en la que aprendimos a bucear porque para nadar no daba ni el ancho ni el largo.

Por las noches los grillos disputaban su espacio musical a las ranas de lomo verde y piel rugosa que nos acompañaban en nuestra terraza durante la cena presidida por el sempiterno televisor en blanco y negro que justificaba nuestro silencio, el de mi madre y nosotros; los niños. Mi padre no vendría hasta el fin de semana, siempre se quedaba solo en casa, trabajando de "Rodríguez", como se decía entonces.

Recuerdo a mi hermano mayor como capitán del equipo de una legión de mocosos desarrapados y sucios de polvo y mocos, jugando a dispararle a cualquier bicho viviente que se pusiera a tiro de la mirilla de su escopetilla de plomos; gorriones, vencejos, salamanquesas y lagartijas o ranas, dando ordenes escondidos en el juego y siempre corriendo, porque teníamos prisa, mucha prisa por hacer mil cosas , siempre con la sensación de que se nos acababa la infancia y el tiempo de descanso antes de regresar a la monotonía del cole, el encerado negro, los dedos manchados  de tiza, los cuadernos de escritura de Rubio, y la cartilla de notas, con algún que otro rojo de suspenso no deseado.

Aquí sigue el desafío de Ignacio, y mi hermano que se siente retado y no elude el reto.

-Quita el dedo del cañón de mi escopeta que disparo. ¡

Y el otro desafiante que no lo quita y gallito, pensando tal vez en su inconsciencia que no será capaz, que lo mira y le espeta:

-A que no disparas ¡No te atreves, no tienes agallas. ¡

Y de repente el sonido del disparo que rompe la pesadez del calor pegajoso de la tarde, el plomillo en el dedo y la sangre escandalosa que sale a borbotones y mancha camiseta, y ropa del valiente que corre llorando hacia su casa con el dedo en alto.

Sé que aquel incidente tuvo consecuencias para nosotros, varios días de castigo sin salir de casa, y la escopetilla de plomos de mi hermano bajo llave en el fondo del armario de la habitación de mi padre. Pero como todo en la vida pasa, y tiene un principio y un final nuevo, o casi, volvimos a nuestros juegos, y a buscar piedras raras y a jugar al escondite y a policías y ladrones, y a correr como locos y a la panda de los mayores de la que nos apartaban a los más pequeños que íbamos detrás de ellos como perritos falderos.

Me asalta en este instante aquel recuerdo de un día cogiendo higos chumbos con cuidado. Una vara larga, una caña de bambú seco y larga con la que golpeábamos los higos chumbos que caían de las orejonas de la chumbera, mientras los revolcábamos en la tierra polvorienta para que perdieran la espinas, antes de tocarlos y recogerlos, porque aquellas espinas eran como certeros dardos que silenciosos y traicioneros te acribillaban el cuerpo, sin que te dieras cuenta, y después no había quien las quitara, salvo la paciencia de una madre y unas pinzas, los polvos de talco y el vinagre.

En un visto y no visto mi hermano pequeño, que da un mal paso y en un escorzo tonto de un traspiés va a caer en el medio de la chumbera, y otra vez el consabido remedio casero, el llanto del niño, los gritos de los adultos, la mano de mi madre dando guantazos, y de nuevo castigados, mientras el niño era más aceite y polvos de talco que piel hasta que no quedó ni una espina que quitarle.


Recuerdo mi sarampión, y yo en cama enfermo. La fiebre alta, el frío intermitente y el sudor en que me consumía, el sabor agrio, amargo de las medicinas, la idea que no sé de donde pude sacar de que se iba a acabar el mundo, seguramente conversaciones de adultos mal entendidas, cháchara vana de aquellas mujeres, las "chachas", que ayudaban a mi madre en su trasiego  de ropa, casa y comida y cinco niños pequeños, durante nuestras vacaciones de verano en el campo.

Y me recuerdo corriendo, siempre corriendo, porque lo que quería era volar, ganarle al viento una carrera, perderme entre las amapolas entre el centeno de los campos con una prisa de juego, porque todo se reducía a eso, jugar a que vivíamos.

Y veo gente, no se quienes son, ya no los identifico ni recuerdo, pero tengo la absurda sensación de que en mi casa siempre había visitas, tal vez mas de cumplido y protocolo que de familia; mis tíos, los primos, los caseros, los vecinos de las casas de al lado.

Y recupero aquellos fines de semana de paella o pollo asado, y jugar en el campo, al futbol; mi padre de portero. A peseta el gol y a ver quién gana entre mi hermano y Yo.

Recuerdos perdidos, imágenes borradas, fantasías, nostalgias y sueños de aquel niño que ha crecido, jugando a la alegría.

Angel Utrera.      


       

jueves, 22 de octubre de 2020

PIECECITOS DE PEREGIL. (IÑAKI URDANGARIN).

 


PIECECITOS DE PEREGIL.-

Intentar ser imparcial cuando se pretende hacer la crítica literaria de un libro, resulta en ocasiones una ardua labor, ingrata a veces y otras quedas con la sensación de no haber sabido transmitir todos los sentimientos que la obra analizada pudo provocar en el lector, que se arroga el derecho de crítica petulantemente, sobre todo cuando de poesía hablamos.

Este vano intento, se complica hasta el infinito y mas allá cuando además el invento resulta que ha sido parido y gestado desde el corazón por el autor, al que defino como mi amigo desde la admiración y el respeto por su valor y el trabajo bueno y generoso emprendido desnudando su espíritu y poniendo grano a grano una inmensa montaña de epítetos y calificaciones que desprenden vitalidad, que saben a vida, que huelen a dolor y que rezuman deseo y verdad.

Hablo de esta "Opera prima", que me llegó desde lejanas pero cercanas tierras, hace ya unos días y que he estado leyendo y releyendo con la pretensión de desmenuzar lo imposible, de meterme hasta el fondo de todas y cada una de estas palabras que se transforman musicalmente en un verso, y mueren en un libro de poema; "Piececitos de Perejil". Poesía  de la buena, buena y autentica por los cuatro costados.

Fragilidad, levedad del ser, encantamiento, hechizo, sinfonía de versos "Para un amigo de alma", porque es el alma mismo de este autor novel; Iñaki Urdangarin, el bueno, como el mismo dice, cansado de aclarar que no tiene nada que ver con el otro, lo que se nos regala en todas y cada una de estas páginas ilustradas desde el confinamiento.



Piececitos de Peregil es y sabe a anís, a arándanos, a paludu y canela en rama, a algodón dulce de feria, a romero y tomillo del monte, Piececitos de Peregil sabe a todo eso que nos traen los recuerdos del pasado, los de verdad, los entrañables, los que no se pueden olvidar porque son auténticos, los primeros, los de siempre: Aquellos ojos que nos miraban limpios, el calor tibio de la mano de la madre, el pecho abierto desnudo de la amante que se entrega, las carreras al viento en bicicleta, el vuelo suave de un ave, el murmullo de las olas en la playa, le línea roja difuminada que nos llama más allá del horizonte en la puesta del sol. Tu amigo lector ya sabes de sobra de lo que hablamos.

Piececitos de Peregil, es encararse con uno mismo y con lo desagradable, enfrentarse cuerpo a cuerpo con el miedo y la tristeza, con el fracaso del que sabe que nunca va a poder hacer tanto como añora, tanto como quiere, tanto como ama, pero que no se rinde, porque;¿ de qué sirve rendirse?. Tan solo nos vale mirar hacia adelante, apretar los puños, y pelearse con los sentimientos, con el dolor, con el miedo, buscando los miles de buitres callados que vuelan sobre nuestra cama y enturbian hasta desaparecer la ilusión y los sueños.


Iñaki ha cumplido un sueño, son muchos, o tal vez pocos, los que ha ido cumpliendo, pero sabe que el camino es largo y aún le quedan muchos escalones por subir, demasiadas escaleras por bajar, tantos puentes por cruzar, que sus piececitos de peregil están obligados a pisar, que tal vez, estos y los futuros versos que broten del manantial de su vida sean campos de fresas, cielos emborregados, o tal vez océanos furiosos rompiendo contra los acantilados de la incomprensión, de la desigualdad, de la ausencia de oportunidades que los mezquinos esgrimen para aplastarnos. Quién sabe.

De momento Piececitos de Peregil, nos trinca, nos atrapa, nos agarra,  engulle y se nos traga mientras nos lleva de la mano en loca carrera y desenfreno, en ocasiones, en dulce paseo de verano refrescándonos bajo la suave brisa del fresno, o mientras sentados a la sombra del Magnolio jugamos a la alegría y descansamos.  

Esta primera obra, este hermoso libro tan cuidado como el texto, tan profundo como las palabras que nos regala, tan intenso como los sentimientos que transmite y duele y sangran y te curan y sugieren e inventan fantasías de noches de insomnio y mañanas de futuros cargadas de avaricia generosa de ternuras, esta primera obra, repito es un preámbulo porque el poeta nace y brota espontáneamente en la necesidad de sentir y contar cosas.


Decía Federico García Lorca en el prologo de su único libro en prosa, por cierto el primero de sus trabajos editados en 1918, que;

La poesía existe en todas las cosas, en lo feo, en lo hermoso, en lo repugnante; lo difícil es saberla descubrir, despertar los lagos profundos del alma.

Este libro, estos "Piececitos de Peregil", que saben a hierba buena, despiertan los lagos profundos del alma, y de qué manera ¡

Lo admirable de un espíritu, de un corazón libre, de un alma pura está en recibir una emoción, cualquiera emoción y saber interpretarla, asimilarla, cuidarla, hacerla crecer y transmitirla una vez madura, sementando en el que la recibe gratitud, comprensión, cariño, solidaridad y empatía, a la vez que admiración.

Pues Piececitos de Peregil, es ese lago de aguas profundas del alma, en las que el lector está obligado a nadar y bucear pretendiendo poner al descubierto  sus profundidades perdiéndose en la sincera admiración que emana de estos piececitos, que caminan por entre los senderos de la poesía, sin zapatos de cristal, porque son de peregil.

Como bien nos dice el propio autor;

He aprendido con el tiempo, que no hay nada mejor para asumir y poder convivir con los miedos y las sombras, que devolverlas en plena digestión para volver a ingerirlas tras haberlas amasado, una y otra vez, con tus propias manos hasta darles una forma acorde con tus propias entrañas....

Y para todo ello nada mejor que la escritura para llevarlo a cabo.

Pues si colega estoy contigo y repito contigo:

Cuando los rayos del sol regalan colores

la naturaleza convierte la energía en imágenes

y el hombre hace de ellas............ARTE.