miércoles, 12 de agosto de 2020

HOSPITALES.


Hay lugares en los que a nadie le gusta permanecer, si acaso el mínimo tiempo imprescindible de cortesía y visita, como un acto social mas, ya se sabe, si acaso como aquellas señoras de antes, enfundadas en un luto extravagante hasta arriba de negro, que te decían al encontrártelas por las calles;

-Vamos de visita a casa de los señores de futanes.

Y tan campantes, mas chulas que un "San Luis".


Ir de visita a un Hospital también resulta una actividad más que recomendable, no sé porque se prohíbe la entrada a los hospitales a los niños, tal vez para protegerlos de la enfermedad y evitarles la fealdad de la decrepitud del cuerpo, y la putrefacción del espíritu, en contacto con la muerte, pero entiende que deberíamos aceptar y enfrentarnos a ello de una manera natural, porque tanto la enfermedad como la muerte forma parte del ciclo de la vida; nacer, crecer, reproducirse y morir.

Tengo un amigo que pasaba buena parte de su tiempo libre, sobre todo en los últimos años, de visita a amigos, vecinos y conocidos que se encontraban internados en un hospital.


El era a su modo feliz haciendo estas visitas de cumplido y buen samaritano ha las que se dedicaba en cuerpo y alma y tiempo libre era de lo único que le sobraba, era rico en tiempo libre, desde hacía años que se había jubilado.


La verdad es que Yo detesto lo hospitales y todo lo que huele y rodea el tema, resulta que soy así de raro, ya lo sé, pero es que amigos míos, en los hospitales el día dura muchas, muchísimas horas, muchas más que en la calle, y las noches son interminables e insufribles en una continua vigilia y duerme vela, de ruidos extraños, puertas que se abren y cierran y luces molestas que desvelan el frágil sueño del enfermo, sin remedio.


En los hospitales el tiempo se estira como un chicle y nunca se rompe salvo cuando sales, aunque en ocasiones salgas para el más allá.

En los hospitales todo el mundo tiene prisa: Se desayuna al alba, con los primeros rayos de ese sol que añoramos, se almuerza casi al medio día, sin hambre porque; ¿Quien va a tener apetito a las doce? y la cena tempranera, casi merienda hace que las sombras de la noche resulten interminables arropando tu insomnio en miles de pensamientos y recuerdos, a cual más funesto y gris, que hacen al doliente en su padecimiento aún más proclive a la depresión desesperada.


A veces en los hospitales sucede como en las estaciones de paso de las de antes, con su andén, su campana y su reloj, la espera es breve, pero en otras  resulta ser el destino y fin de trayecto de este maravilloso viaje que resulta ser la vida.

En los hospitales todo huele raro, diferente a todo lo que uno antes haya podido oler, y curiosamente nada te sabe a nada, empezando por los alimentos. Las visitas son molestas, y las ausencias duelen demasiado así que no sabes a qué carta quedarte.

Sinceramente creo que nadie debería tener que ir a un hospital, y mucho menos morirse en el.  

martes, 28 de julio de 2020

INVISIBLE .(ELOY MORENO).



INVISIBLE.-
Hai uns días preparando a maleta para pasar un par de semanas de vacacións, collín unha morea de libros da ultima andanada recibida recentemente do meu libreiro.

Entre eles levaba un par de libros (Invisible e o Bolígrafo de gel verde), que me tiñan recomendado dun autor para min descoñecido ata o momento; Eloy Moreno, e abofé que resultou unha formidable descuberta, aínda que xa o coñecera, sen decatarme de quen se trataba coa lectura de Tierra, sorprendente e apaixonante historia, agasallo do noso fillo David, por transcorrer nas duras e sombrías terras de Islandia, que rematabamos de visitar non hai moito tempo e que certamente deixounos impactados.

Hoxe vou falar unicamente de INVISIBLE,  novela desgarradoramente auténtica que se sente como propia dende a primeira paxina e que se sufre ata o derradeiro parrafo final. Que che abre os ollos a unha realidade, que pouco ou nada ten de ficción, mais ben estamos ante unha triste realidade coa que día a día nos atopamos nas follas dos xornais, mentres almorzamos.


Invisible é unha historia real que latexa agochada nos corazóns de moitos dos nos, descoñecidos e invisibles como o protagonista mesmo, que nos vai espindo a súa historia, dun xeito amable, pero cruel e desapiadado, como a súa frustración e dor.
Quen non tivo o desexo de se converter en invisible, algunha vez?.
Quen de verdade, non pensou algunha vez ...se fora invisible.?
Quen de nos non garda a agrea sensación de ter sido o longo da súa vida, mais dunha vez "invisible", para os demais, cando mais precisaba a súa atención, a súa dedicación, o seu amor.

Quen de nos non pensou algunha vez que era pouco visible e desexou ser mais e mais visible para os demais para gozar da súa estima?.

Posiblemente o quid da invi-sibilidade radica en que cando mais precisamos dela, mais visibles nos estamos a manifestar e cando pensamos ou desexamos ser visibles, resultamos absolutamente invisibles, inodoros, incoloros, translucidos, seres insulsos, nos que ninguén repara, porque tal vez non existimos. 


A novela, o libro de Eloy Moreno, nos presenta como un rompe cabezas, que imos compoñendo un puzle de situacións, en flash back, nun xogo de presente-futuro e pasados que lastran os recordos, un tempo real, duro, cruel e desapiadado da vida dun neno, que pode ser calquera dos nenos do noso mundo mundial, en calquera das nosas cidades, pobos ou vilas, facéndonos pensar, e recapacitar case que sen querer, dende logo sen esforzo, aínda que non deixe a ninguén indiferente, porque non se pode.


Absolutamente recomendable e de lectura obrigada para mestres, educadores e pais, porque calquera en calquera momento pode atoparse con un dos moitos "invisibles", que pululan polas aulas dos nosos colexios, sen decatarnos do que está a suceder.

A historia atrapa ao lector dende o inicio e permanecemos expectantes agardando o final que non queremos cara o que se desliza rapidamente nun ritmo vibrante a historia, porque ninguén de nos gusta da amargura da soidade, a burla e o ridículo de saberse invisible para todos, sobre todo cando a vida tería que ser tan fermosa como na infancia.


Eloy Moreno nos leva da man das palabras cun linguaxe coidado, ameno, e tenro e os sentimentos sen darnos acougo entrando a saco, sen medias tintas nun delicado tema o do acoso escolar, por ser diferente, mellor ou mais capaz, tanto ten os motivos dos acosadores, para tomar vinganza.

Ogallá, non existiran invisibles, pero tristemente, lamentablemente seguiremos escoitando falar de cando en vez deles.   


viernes, 10 de julio de 2020

LOS OJOS DE MI MADRE.



Los ojos de mi madre no necesitaban palabras para hablar.
 En ocasiones el mensaje era inquietantemente claro; ordenes, amenazas, advertencias directas que no admitían matices,  excusas, ni demoras en su estricto cumplimiento.

Los ojos de mi madre no eran verdes, tampoco eran azules.

Eran oscuros como el fondo de un pozo. Negros como esos agujeros de anti materia del espacio que te atrae y atrapa y en los que te hundes para siempre jamás.

 Quedabas atrapado en el brillo de sus pupilas palpitantes y enredado en descifrarlos si eras capaz de sostenerle la mirada, pero jamás  desafiarlos.

Los ojos de mi madre lloraban siempre hacia afuera y miraban hacia adentro en seco, mientras sus manos se comprometían en extorsionar nuestro sentido de culpabilidad y remordimientos por provocar su sufrimiento, hasta rendirnos y dejar que consiguiera lo que pretendía saliéndose con la suya impunemente, sin aspavientos en la victoria de madre. 





Solamente en una ocasión los sorprendí húmedos de lágrimas, cuando le comunicaron la muerte de mi abuela, su madre, de la que había heredado aquellos ojos preñados de tierna dureza, de mirada sostenible y perturbadora fiereza, que te hacía dudar si se estaban riendo tan vez, de la nada intensamente dolorosa, mientras olvidan, pero no perdonan.

Sé que los ojos de mi madre, un día hace tiempo se apagaron para siempre, no estoy loco y sin embargo los sigo viendo y sé que me siguen vigilando y controlando lo que hago, lo que digo, hasta lo que pienso, como la luz intermitente de una luciérnaga en la noche cálida de un verano cualquiera.

Porque los ojos de mi madre, eran mágicos ojos de gata, ojos de ágata vigilantes, ojos de madre a la que nada escapa, ni tan siquiera lo que no se hace, lo que no se dice, lo que no se siente ni piensa, porque los ojos de mi madre eran eso; 
Ojos de madre.  

martes, 23 de junio de 2020

ISLANDIA. TIERRA, HIELO ,MAR Y FUEGO.


Islandia.
Lo más parecido a la tierra, que aún puedes encontrar hoy en día en la Tierra.
El principal problema de pasarte la vida buscando la verdad, es encontrarla y entonces no saber qué hacer con ella.

Bienvenidos a la tierra del hielo y el fuego que apenas tiene una densidad de 4 habitantes por quilómetro cuadrado, ciertamente acertaron quienes la definieron como la morada de los Dioses, porque solo los dioses podrían vivir en una tierra arrancada de las entrañas psicodélicas de la fantasía, para ser clavada en la Tierra.

Islandia se  descubre  de a poco, y sin prisas, entre brumas nieblas y semi oscuridad como un cuadro  surrealista que te lleva a alcanzar el éxtasis entre una inagotable sinfonía de colores, aromas y formas.
Islandia es la cascada de Kirkjufellsfoss con la famosa montaña Más Allá del Muro y la plateada línea del océano al fondo. La catedral  del pasado esculpida en el negro  brillante  del basalto, en un negro preñado de hermosura colgado de la nada del vacío, en un escorzo mágico.




Islandia es piedra negra de volcanes y verde de musgo y tierra roja de sangre y fuego y blanco de hielo y glaciales en continuo y permanente combate en el que queda  atrapada para siempre la resistencia del viajero que se deja envolver en las redes y telas de arañas de las aguas del Pingvellir, en la nieve del Kirkjfell, o en el misterio de Porufos, entre otras muchas sorpresas inimaginables, imposibles  pero reales. 









En Islandia el negro, la oscuridad del fuego se alía con el blanco helado del agua transformado a golpe de ventisca y frío bajo cero de atmosferas en una destructora y mortífera combinación de vida y muerte, de nacer, morir y nuevamente renacer con nuevos bríos para darle la razón al ciclo vital de la naturaleza en estado puro que el hombre nunca fue capaz de doblegar, y acaba sometido a ella y adaptándose, sorprendido de cuando en vez por su fuerza incontenible cuando la tierra fuerza, y el fuego de sus volcanes se convierten en la escusa perfecta para extenderse y dominar montañas y valles saliendo de la nada incontenible, en perpetua danza de sístole y diástole; estruendo, temblores, fuego y vida vomitada en forma de lava que se derrama hasta alcanzar las arenas tapizadas de carbón de sus playas, sin que nadie gane esta batalla entre las placas tectónicas de norte americe y Eurasia.



Eyjafjalljökull, Katla, Ekla, Snæfellsjökull, Eldgjá, Þeistareykjarbunga, Prestahnúkur, Askja, nombres casi impronunciables con los que se denominan  algunos de los 130 volcanes son los señores del fuego, los Dioses dormidos que de cuando en vez despiertan furiosos dejándonos su impronta en forma de columnas de humo, estallidos de rabia, fuego y lava que brota lentamente desde las profundidades del magma escondido en el corazón de la tierra.




Y por otro lado casi el 11% del territorio de esta maravillosa isla blanco de hielo que se extiende a lo largo de los glaciales Vatnajökull, el  más grande de Europa; Langjökull, Mýrdalsjökull, Snaefellsjökull y algún otro, cada vez más en peligro por el imparable efecto del calentamiento global.









Ante esta desbordante naturaleza, el hombre se siente pequeño, y se encuentra indefenso y sobrecogido por la belleza, el misterio, el contraste la generosidad de esta tierra formada a golpe de fuego y hielo, brusca y salvaje, dura y árida, inhóspita pero acogedora si eres respetuoso y admiras el mágico encanto de lo virgen, de lo natural, que brota espontáneamente en cada recodo de estos agrestes caminos que solo se pueden recorrer a pié o gracias a la tracción motora de estos potentes 4x4 que encuentras en las aisladas y solitarias casas, granjas en las que se refugian y viven sus habitantes, siempre al borde de farallones de roca dura de la que cae en agua en forma de cascada espontánea y salvaje.. 

domingo, 7 de junio de 2020

VIRUS.



Resulta inquietante, por no decir sorprendente y descorazonador, ver como casi cinco meses más tarde desde el inicio de esta criminal pandemia, del Virus, que nos tiene confinados en casa,
- y ojalá todo quedara en algo tan insignificante como eso, ya que no tenemos derecho a quejarnos por no poder salir, cuando en la inmensa mayoría de nuestros hogares, tenemos todas las comodidades inimaginables,-

 todavía no hayamos escuchado a los responsables de la OMS (la Organización Mundial de la Salud), en donde se supone recaban las mentes más preclaras y los científicos más cualificados, ni siquiera a los de nuestra bendita Comunidad Económica Europea, adoptar y comunicar una política GLOBAL,




 única sanitaria, porque se quiera o no en este estúpido mundo global de mercados que hemos creado alrededor del santa sanctórum del capital, la riqueza, el dinero fácil , y donde lo único que cuenta es cuanto tienes, cuanto vales, las respuestas y sobre todo en algo tan gravísimo como es este contagio masivo y global en donde la inmediatez de nuestra sociedad, la hace sumamente grave e imparable, no exista digo, y brille por su ausencia una respuesta común y única, ni tan siquiera se ha creado un comité de seguimiento y evaluación, de expertos, para decidir las medidas urgentes a adoptar y la ayuda inmediata entre países y gobiernos

Una vez más se pone de manifiesto la estupidez del género humano, y francamente dudo que tengamos salida de este callejón de mundo de mierda de aldea global en donde nos han metido vendiéndonos como trileros del mundo mundial que son, un "estado del bienestar", que no resulta nada más que una ficción, un inmenso castillo de naipes que un simple virus está tirando por los suelos.

Tampoco estaría de más destacar por sorprendente, el silencio total y absoluto de nuestra Iglesia Católica, Apostólica y Romana, sin duda cuando miles de creyentes, más la necesitan.




Que enorme decepción, que gran tristeza, y por cierto donde está la voz de la Iglesia clamando ante esta enorme anarquía política y social? Tanto la Católica, como la Hebrea o Mahometana, o Budista......ni Dios, es capaz de levantar la voz y poner orden en este caos.

jueves, 7 de mayo de 2020

LA CARCELERA.



LA CARCELERA.-
Mi breve pero intensa relaciòn con "La Carcelera", en aquel incipiente como gran urbe: el Madrid, de los años setenta del pasado siglo, que se esbozaba tras los gigantescos edificios de cristal y cemento de los nuevos Ministerios y su aledaña zona noble de entonces, se produjo casi sin querer y por casualidad, no puedo ni debo presumir de que resultara muy intensa ni fructifera si quiera, pero si que para no faltar a la verdad, tendré que reconocer que guardo un imborrable y cariñoso recuerdo de aquellos dias y de mi relaciòn con su fundador y alma mater; Jose Luis Lopez del Rio, desaforado animador socio cultural e enorme personalidad y una  incansable vitalidad arrolladora .

En aquel tiempo habiamos llegado hacia pocos años a la Capital del Reino, despues de que ilusionados, pronto habría de desengañarme y añorar para siempre mi hermosa Granada, la ciudad mora, donde mis primeros recuerdos se hacen poemas y risas de niños jugando a la alegria, con la inocencia y el descaro del que cree erroneamente que tiene toda la vida por delante y que acabará comiendose el mundo, casi siempre es el mundo el que acaba devorandolo a él y sus sueños de niño grande.
Mis padres pensaron entonces, con ese sentimiento que se pierde en la noche de los tiempos, y que hace que los progenitores cuiden y pretendan lo mejor para su prole, que en Madrid, sin duda encontraríamos mejores y mas oportunidades para estudiar y conseguir un buen trabajo con el que abrirnos camino en la vida, asi que una vez mas hicieron las maletas, y vuelta a empezar; casa nueva, vecinos desconocidos, colegio nuevo, ciudad por descubrir, mucho trasiego durante un tiempo hasta que te haces a sus calles, a sus coches, a su ruido y ajetreo y punto y seguido.

Desde que tengo y soy capaz de tirar de recuerdos, estos han viajado en el interior de una maleta; Malaga, Cadiz,Badajoz, Cordoba, Granada, Madrid, La Vera Extremeña, Tenerife y finalmente Galicia.
A la capital llegamos en el año 1970 y mi barrio pasó a ser el del viejo "Cuatro Caminos", presidido con aquel adefesio de scalectrix para desviar y regular el tráfico, que en aquella modernidad futurista se imponía como una ingeniosa oferta al ya caotico embudo que se empezaba a formar en los lugares mas congestionados y de paso obligado de la ciudad; Atocha, Plaza de Castilla, Cuatro Caminos y algunos otros.

En aquellos primeros meses de verano, en los que mi padre se hacía a su trabajo, y mi madre organizaba el desastre que conlleva siempre un traslado, con inmensos cajones llenos de polvo y paja, y cajas de carton, baúles de ropa para siete personas, y todo cuanto uno pueda imaginar que a lo largo de una vida vas acumulando estupidamente. Mi universo deambulaba entre el Mercado Maravillas, y los cines Cristal y Montijo, donde por doce pesetas te tragabas sesiòn doble y continua practicamente desde las tres de la tarde sin interrupciòn entre piratas, vaqueros e indios, y cientos de aventuras para vivir y revivir, precedidas por supuesto del famoso noticiero español aquel NODO, en blanco y negro que nos ponia al tanto de las noticias mas relevantes de la época.

Si bien como ya he dicho mi barrio era cuatro caminos y sus calles preñadas de viejas construcciones de ladrillo y barro, ultimos vestigios que se resistian a desaparecer de otros tiempos desparramadas en sombras y humedades hacia el madrid de la costa Fleming, modernista y futurista, de aquellos inmensos edificios, o por lo menos entonces asi nos lo parecían, mi vida fluia mansa y curiosa, la mayor parte de mi tiempo se iba entre Estrecho y Villamil, donde tenía el colegio de los Salesianos, y el de las niñas, que nosostros llamabamos las Salesianas.









A la Carcelera llegaría Yo, unos años mas tarde, ya adaptado al ritmo enfebrecido de la gran ciudad, a sus cambios de ritmos, sus insoportables calores y olores de verano, y gelidos inviernos con la Sierra de Guadarrama mandanos recuerdos en forma de aíre helado.
 Corria el año de 1974 cuando de la mano de las dos hermanas Ayllón, me acerqúe por primera vez a la Carcelera. Donde me dejé caer de cabeza,  porque tengo que reconocer que estaba medio enamoriscado en aquella época, de aquella aprendiza de mujer, Maria Jesus y su hermana Nines me había convencido de las bondades de lo que allí se hacía....Nuestra Nines que a pesar de la diferencia de edad siempre estaba con nosotros acompañandonos, inundandolo todo con su  inagotable alegría ingenua y su comprensiòn y paciencia infinita, para recomponernos cuando acudiamos a ella rotos en mil pedazos, por las frustraciones y los desengaños de la vida.

Ambas eran incondicionales seguidoras y admiradoras del talento de Jose Luis, por lo demás personaje de enorme personalidad como ya he señalado antes, bastante peculiar en sus formas y criterios, que se había marcado como meta vivir por y para el arte y la cultura, por lo que en aquel bajo del barrio de Malasaña, que ni por asomo era lo que es hoy, montó un chiringuito para encuentros musicales, desarrollo y disfrute del cante jondo y flamenco, y otras varias actividades entre las que destaco en la que Yo mismo  y por un muy breve tiempo anduve perdido y divagando con el libro, aquel infumable, “Historia del cine” de Roman Goubern, ya que se suponía que estabamos realizando un cursillo sobre cinematrogafía, tema que siempre me ha apasionado, y al que ya en aquellos años mozos, me asomé, con infausto resultado, porque resultó un fiasco, un coñazo y una perdida de tiempo entre tecnicismo, pedanteria y poco mas. Libro, por cierto que en aquella época se había convertido en todo un best seller, un libro de culto imprescindible de la progresía madrileña, a la que yo empezaba a asomarme, buscando algo, como siempre, sin saber que, porque mi vida ha sido un continuo transitar por lo desconocido y nuevo siempre buscando no se todavía muy bien el qué, con un poso amargo de insatisfacciòn que aún hoy no he conseguido colmar.

 
Reconozco que Jose Luis,  voluntarioso como el que mas, pretendía acercarnos a este mundo de la direcciòn y esta fábrica de sueños y mentiras que habian creado los hermanos Lumiere, bastantes años antes,  como demostraría con el paso del tiempo filmando la pelicula "Casas Viejas", sobre los tragicos sucesos acaecidos durante la Segundo Republica, en aquel pueblo Andaluz de triste recuerdo, con la  que incluso obtuvo algún premio, pero en el momento en que Yo me acerqué a su mundo, porque la Carcelera era todo su espacio vital, su realidad y sus sueños,  distanba bastante de conseguirlo, o por lo menos Yo no fui capaz de profundizar mas allá de la superficialidad de unas paginas tremendamente aburridas e incomprensibbles para mi, de un mundo del que desconocía todo absolutamente.

Mi paso por aquel centro cultural de actividades resultó, como en muchas otras ocasiones a lo largo de mi vida, una experiencia frustrante, pero que curiosamente nunca he olvidado, asi que algo de aquella Carcelera, si que debía quedar en mi interior, por lo menos cariño y gratitud, lo que ya es mucho, muchisimo decir.

Hace ya algún tiempo en este mismo blog, hice una entrada recordando aquellos años setenta del Madrid cultural, en el que otros muchos circulos y grupos de escritores mantenian viva la llama de la poesía, la literatura, la controversia politica y las ansias de libertad, en circulos y cafés literarios, en donde se reunian de tanto en tanto, como en aquel famoso Café Comercial”, de la glorieta de Bilbao, o este bajo de La Carcelera de la que me ocupo hoy , y que copio en parte, para los que no tuvieron oportunidad de leerla entonces;

Alí, naquel sóutano, dende onde polas fiestras con reixas e barrotes de ferro podías ver pasar a xente na rúa,  mesmo podías participar nun curso de cinematografía, que tomarche un Fino La Ina, ou un Tio Pepe, escoitando cante jondo ou flamenco, por cataores saídos Deus sabe de onde.

A asociación cultural de nome tan sorprendente como curioso para aqueles anos grises de ausencia de liberdade, Tribunal de Orde Publico, lei de vagos e maleantes, grises e outras marabillas do mundo mundial do que o Pais dos golpistas, co Xeneral Franco a cabeza era o "number one" ; A Carcelera,  crease no ano 1974. Tiña o seu lugar de reunión no numero dez da rúa de Monteleón, e o seu nome xurde do cante flamenco que se cantaba sen guitarras, a pao seco, nas abarrotadas cárceres do  represor franquista, baixo  a dirección de Jose Luis Lopez del Rio, que mesmo foi o culpable da  creación da cooperativa de cine Andalusí, que produxo a película que recolle os terribles sucesos ocorridos no ano 1933 de todos coñecidos: Casas Viejas. 
Alma mater incansable e espírito da actividade cultural que ata foi quen de ter desenvolvido durante mais de vinte anos, nos que chegou a ter case que 300 socios  e para algúns mesmo pódese considerar a Carcelera, como a primeira sa de cine independente que existiu en Madrid, onde poucos anos mais tarde, íanse abrir as primeiras salas de cine del chamado "Arte y ensallo".
Moitos daqueles socios e simpatizantes, coma min, participaban activamente cada sábado nas "Huergas" (juergas- pronunciado segundo o deje andaluz- derivación de folga, na súa acepción de folgarse, devagar ou sentir e desfrutar o pracer de non ter que facer nada por obriga, tan so polo verme da cultura).

Angel Utrera.       
      

viernes, 1 de mayo de 2020

DE ENTRE MIS RECUERDOS PASADOS.......




De entre mis recuerdos pasados
fantasías, sueños, pensamientos
rescato y recupero
la imagen de un niño  jugando
a la alegría.


Corriendo entre adoquines que huelen a meos de perro
vagabundo apaleado y en los huesos
 en una calle viva por descubrir
en sombras, en misterios, en susurros ,
en quejidos y lamentos, en secretos compartidos
de balcones de rejas de hierros, de patio de vecinas
de comadres vestidas de negro,
geranios de colores  en las ventanas y cometas en el viento.





















De entre mis sueños
ser hombre que camina lentamente
hacia el olvido.

Nunca nada me importó nada
tan solo ser un hombre encima de
las huellas de mis pies sobre la arena del tiempo
 indefenso a ras de suelo, suspirando
mientras las nubes del cielo
firman un pacto de silencio.