jueves, 29 de enero de 2015

A FUXIDA..........(MICRORRELATO).


Toda historia necesita sempre ineludiblemente un final, é lei de vida; nacer, crecer, vivir, reproducise e morrer no silencio; fundido en negro na nada silandeira e asasina.
Pode resultarnos tráxico, ou cómico, quizabes insoportable ou ridículo, para algúns pode resultar  marabilloso, para o resto é  como adentarse nun túnel do que sabes por adiantado,  non hai saída. Sempre é deste xeito; Principio e final, e no intermedio; a vida que vive cada quen segundo saiba, ou lle deixen, tristura ou chea de ledicia. Aburrida cadea de fracasos e decepcións  ou unha aventura repleta de soños, ilusións e triunfos.
As veces marchamos sen despedirnos sen ter consciencia de que baixa o telón definitivamente e deixamos inconcluso  moitas cousas que pensabamos resolver maña, sempre mañá, tal vez, quizabes, ogallá. Así separámonos como inimigos dos que sen dubida mais amamos e sentimos saudade da súa aperta agarimosa, sen unha palabra de despedida, un adeus, un deica logo , tan so odio na mirada, enfurruñados estúpidamente por algo banal e nunca mais volverse a ver cara a cara, para rectificar, porque rematou o noso préstamo de tempo.
Así foi como el sentiu chegado o final, era consciente da morte do outro, o seu propio ser, o seu inimigo intimo que o abandonara xa facía demasiado tempo e agora el mesmo buscaba o seu fin. Pero ningún dos dous dixera ata agora a súa derradeira palabra neste combate incruento e definitivo de un consigo mesmo.
Tiña a mirada prendida no lume que comezaba a brotar da torcida impregnada de alcohol do chisqueiro blusen que finalmente ardía quentando coa súa chama a mezcal precisa de limón e heroína que burbullaba na culler que sostenía entrelos dedos da man tremente de debilidade e locura, mentres, xa non sentía aquel noxo virulento que inundaba de rabia o seu maltreito corazón,ao reparar na imaxe deforme e borrosa reflectida no cristal da ventá sobre o que esvaraban tímidas pingas de chuvia.
Era o momento exacto para apertar o torniquete feito coa goma no seu brazo esquerdo e empurrar lentamente a agulla cos seus soños imposibles ata o interior cálido daquela vena maltratada polo fracaso, na que baleirar a xiringa.
Ao mesmo tempo no que o liquido asasino mesturábase co seu sangue, unha explosión de luz pechaba para sempre as pálpebras dos seus ollos sen brillo definitivamente, atrapando nas  súas retinas a imaxe vidrosa e sucia daquela cidade tan amada noutro tempo, da que fuxía ao fin, galopando ao lombo da morte doce, coma  un covarde.
Angel Utrera.




jueves, 15 de enero de 2015

LEVAME COÑECE-LO MAR.......

 Nai, ¡lévame coñecelo mar¡
Seica é da cor das esmeraldas
e nas noites mornas de lúa chea
pódense ver as sereas xogando cas ondas
de espuma branca a facer pompas
como as de xabón
e  que as estrelas viaxan cabo do mundo
cabalgando sobre elas.
Din que o mar chega ao infinito dos firmamentos
coma saído dun burato negro sen fondo
mais alá da liña borrosa do horizonte
onde se agacha o sol e morre a luz das luciérnagas
dos nosos campos e as bolboretas.
Lévame nai.
¿Onde é para ir velo?
Dime cal é a congostra , nai.
¿onde se atopa a corredoira
para baixar onde o mar? .
Teño que fuxir deste silencio de morte
e escoitar o murmurio das ondas na praia.
Din que as augas son salgadas
e cheas de brillos e reflexos
coma cristais ardentes.
Pódeste mirar e verche reflectido nelas
E din que hainas   frías coma anacos de xeo
e escuras no mais profundo
e   tamén azuis e as veces transparentes
naquelas outras terras
tan diferente da nosa dura e ingrata.
Lévame coñecelo mar
para bucear nel e afundirme no seu misterio
na procura dos tesouros dos piratas
descubrir illas solitarias
navegar co vento nas velas
sentirme libre e nunca mais escravo
E soñar……





LA SOLEDAD.- (NATALIO GRUESO).

“La soledad”, de Natalio Grueso, un insólito viaje al mundo de los sentimientos

«Vivo en un pequeño apartamento en el barrio de Dorsoduro. Y en ese apartamento, cada noche, ocurren cosas que hacen justicia, que desafían a la realidad y al destino, y que mitigan la terrible condena de mi maldita soledad
Este es uno de los libros a recomendar, que se lee como entre brumas de encanto y un hechizo de sentimientos. Palabras que anotar, y reflexiones para hacer en esa Soledad que comparte uno consigo mismo. Un libro de los que realmente dejan huella y que mientras se saborea te atrapa y no te permite cerrqar sus tapas, porque quieres mas y mas.....

La soledad, de Natalio Grueso.
La soledad, de Natalio Grueso.
Natalio Grueso debuta en la novela con La soledad (Editorial Planeta, 2014), un trabajo que es casi un largo poema, una obra que ya viene avalada por escritores de la talla de Vargas Llosa, Coelho o Pérez Reverte. Fábulas, historias tristes, parábolas, un fresco de personajes a la deriva, historias crepusculares que conforman un todo que se descubre poco a poco. Historias que recorren el mundo, de dolor o de amor, de guerra o de paz, de injusticias seculares, de pobres ilusionados y ricos decadentes con palabrería de poderosos. Pequeñas historias de perdedores solitarios en la trastienda de la Historia. Podría decirse que La soledad es un viaje por lo más íntimo del alma humana, un relato que conduce al lector alrededor del mundo de París a Buenos Aires, de Venecia a Shanghai, de Bagdad a Guatemala y que muestra que la soledad y la felicidad son emociones universales y que el mejor objetivo es siempre la búsqueda de la felicidad de los otros.
«Llega un momento en que la soledad es tan profunda que te cala en los huesos, como te cala la humedad de los callejones de la Serenísima al relente de las madrugadas de enero, un frío atroz que te devora las entrañas, te paraliza el habla y te adormece los dedos. Un frío miserable que te impide respirar, que transforma tu rostro en el de un payaso patético que no para de llorar, lágrimas que al poco se convierten en hielo, pestañas que son de escarcha
¿Quién es Bruno Labastide? Es, sin duda, un hombre solitario, pero también es un trotamundos algo cobarde pero encantador que ha vivido del trapicheo, de embaucar a las mujeres, de viajar por todo el mundo buscando no se sabe qué; ladrón de guante blanco o de piel de seda, como alguien le definió. Bruno no ha querido nunca a nadie de verdad. Es un francés que rechazó la vida para la que estaba destinado, una vida gris de empleado de hotel, y se embarcó en una aventura vital que le hizo recorrer el mundo viviendo de su ingenio y de su atractivo.  Ahora, ya en la madurez, colmado de soledad, avejentado más que viejo, deja pasar el tiempo en el lugar más bello y melancólico del mundo: Venecia. Y allí el alma de Bruno va a cambiar para siempre. Porque será en esa ciudad donde conozca a Keiko, la bellísima japonesa que se acuesta cada noche con el hombre que consigue emocionarla con un verso o una historia. Sin embargo, Bruno Labastide, el gran fabulador, el embaucador de sonrisa irresistible que desarma a las damas, no tiene acceso a ese paraíso porque, para su sorpresa, se queda sin historias ante la bella japonesa.
«Muy temprano, con las primeras luces del amanecer, con la piel erizada aún por las caricias, el elegido debía marcharse, con la seguridad de que nunca jamás volvería a vivir nada igual, de que nunca más volvería a visitar el paraíso

Una gran historia de amor

En cualquier caso, la novela es una gran historia de amor, una gran trama repleta de aventuras, y un listado inacabable de personajes que se sienten solos, pero que desean hacer felices a las personas que tienen a su lado.
La novela es una gran trama repleta de aventuras
Por eso no estamos ante una novela desolada sino todo lo contrario.
En la charla, Natalio nos confirmó que ha abandonado definitivamente su carrera como gestor cultural de alto nivel para dedicarse únicamente a la escritura, no solo en el terreno de la narrativa, sino también en el de la literatura dramática, ya que es un gran experto en teatro.
Por cierto que la faja de la novela cuenta con dos frases muy elocuentes, obra de Mario Vargas Llosa y Paulo Coelho. Ahí es nada.
La soledad es un delicado viaje al interior de nuestros sentimientos, una aventura desbordante de imaginación en la que confluyen el deseo, la gratitud, la justicia y los sueños. El libro de Grueso es como un río sinuoso, que discurre calmado en ocasiones y en otras se lanza por aguas turbulentas. Y en ese río caben muchas historias que, como un cuidado puzzle, terminan por encajar en un paisaje completo. Son historias de personajes inolvidables, como Horacio Ricott, “el recetador”, el argentino que receta libros como otros recetan fármacos. O Ricardo Kublait, su mejor amigo, un antiguo y famoso periodista de deportes que arruinó completamente su carrera por amor. Es también la historia de Jonás, el adolescente centroamericano lleno de ingenuidad y sabiduría de siglos, y de la leyenda del  “cazasueños” y el viejito que soñaba con tener una pitillera de plata… Historias que recorren el mundo, historias de dolor o de amor, de paz y de guerra, de pobres anónimos, de ricos decadentes, de poderosos que juegan con la vida de los mansos. Pequeñas historias en la trastienda de la Historia. Y, entretejida entre todas ellas, la propia historia de Bruno Labastide, desde sus comienzos de botones en un hotel de París, cuando, siendo aún adolescente, descubrirá la sensualidad al intuir bajo el albornoz de una clienta la curva de un pecho firme y torneado.

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