lunes, 23 de junio de 2014

XOSE VAZQUEZ PINTOR-COLUMNAS DE PAPEL 2.

PRESENTACION Do segundo tomo de Artigos de XOSE VAZQUEZ PINTOR, "COLUMNAS DE PAPEL 2, en LALIN.....


Vázquez Pintor presenta en Lalín sus ´Columnas de papel 2´

El escritor melidense afincado en Cangas, Xosé Vázquez Pintor, presenta su último libro el 27 de este mes en Lalín. El acto tendrá lugar en el museo Ramón Aller a partir de las 20.30 horas, dentro de las actividades que organiza la Concellería de Cultura. El segundo volumen de Columnas de papel está editado por Morgante Edicións y recoge la actividad periodística de este escritor entre los años 1993 y 2012 en diarios entre los que figura FARO. El volumen está dedicado a las víctimas del accidente ferroviario de Angrois del pasado 24 de julio.
DEIXOVOS A MIÑA ANTERIOR ENTREDA DONDE DAVAVOS CONTA DA PUBLICACION DA PRIMEIRA ENTREGA DESTES AÑOS DE ARTIGOS DE OPINION DO POLIFACETICO MESTRE DA PALABRA.....






Columnas de papel, de Xosé Vázquez Pintor

A fecunda relación existente entre quen fai ficción e se proxecta no universo das colaboracións xornalísticas constituíu na nosa tradición un factor ao quen sempre cómpre estar, ao meu ver, moi atento. De Rosalía de Castro a Curros, de Otero Pedrayo a Risco, de Celso Emilio Ferreiro a Álvaro Cunqueiro, de Manuel María a Eduardo Blanco-Amor…, existe unha liña continua e coherente que pasa por espellar opinións e puntos de vista nos medios de comunicación escritos, nomeadamente a través das páxinas dos xornais.
            Persoalmente gárdolles moita querenza aos libros deste carácter polo que neles se aprende, organícense baixo o criterio que for  pois,  alén do valor intrínseco que poden atesourar, medra neles un proceso de revaloración, de dignificación mesmo ao poder analizarse con outra perspectiva que non sexa a que se deriva en moitas ocasións dunha lectura xeito fugaz que  os condena ao reino do efémero. Por iso, ao pouco que se lean con atención, non é difícil atopar elementos que se entrecruzan con outras dimensións dos traballos narrativos ou poéticos de quen os subscriben.
            Neste ronsel é onde cómpre situar o presente Columnas de papel, de Xosé Vázquez Pintor, unha antoloxía dos artigos que o escritor radicado en Cangas subscribiu en diversos medios –boa parte deles neste mesmo xornal-, que agrupa baixo o título de “A lingua e outras vidas” e que viron a luz orixinalmente entre 1987 e 1993, á espera doutro volume que completa este camiño ata a actualidade.
            O volume, dedicado a quen foi director de Edicións do Cumio, Carlos Blanco respecto de quen conflúo no recoñecemento, recolle en esencia artigos de opinión que posibilita atravesarmos os campos da memoria, vermos pasar os días, as estacións e as paisaxes a través dun prosa limpa  e en tantas ocasións escintilante, na que se empresta unha especial atención ás expectativas e vivencias vinculadas coa lingua de noso, pero non só pois tamén hai crónicas de experiencias concretas ou análises da percepción do universo da emigración –un dos máis fermosos, para min, é o que relata o encontro no entorno familiar co actor Tacholas-. Ao tempo, vertébranse achegamentos á actualidade política galega, estatal ou mesmo internacional; súmanse reflexións ao fío do mundo do ensino nas que teima na precisa promoción da literatura nas aulas e mais na sociedade galega coa que tanto estou de acordo; esculca nos medios de comunicación ou no que denomina o “catastro” da cultura galega, sen esquecer as homenaxes “literarias” rendidas ás figuras de Lueiro Rey, Berceo, Celaya, Otero Pedrayo, Arturo Cuadrado ou Álvaro Cunqueiro ou ao mundo da dramaturxia en xeral.
            Sinala no propio libro Vázquez Pintor que estas que aquí recolle son “palabras de papel, como quen di que as leva o vento”. Agora, tras sacárselles a aparente poeira, veñen para quedar, para informar, para divertir, para reflexionar como cando afirma con brillantez e discretamente que “Galicia é cousa de amor, máis que de citas e de números” ou cando escribe que “estamos a vivir unha serie de secuestros íntimos: a palabra, o gozo, o tempo, a paisaxe…”.  Eu alégrome, e moito, que se publique este libro, para non  esmorecer.

Esta recensión, baixo o título de «Palabras do xornal recuperadas», publicouse nas páxinas do suplemento «Culturas» de La Voz de Galicia, o 2 de marzo de 2013.

 (Copio e transcribo tal cual o artigo publicado no blog  Caderno da critica de Ramon Nicolas, onde nos conta das novas andainas de XOSE VAZQUEZ PINTOR...).

EL JILGUERO .DONNA TARTT. (LIBRO DEL MES RECOMENDADO).

Uno de los libros de los que más se ha hablado desde el inicio de este año 2014 es El jilguero, de Donna Tartt, una autora americana de corta producción, ya que sus publicaciones se demoran una década… 
Donna Tartt debutó y se dio a conocer al gran público en 1992 con la publicación de El secreto, que llevó a muchos a situar a la autora en las filas de los “clásicos contemporáneos”, con sólo una obra. Tras el éxito de aquella primera propuesta, transcurrieron once años de silencio. Hubo entonces quien pensó que Donna Tartt pasaría a la historia por ser la autora de una sola y magnífica novela.
Pero a principios de 2003 la escritora sureña, que ha ido construyendo su estilo en la tradición de Melville y Kypling, volvió a triunfar en su país y en toda Europa con Un juego de niños (Lumen). Ahora, diez años más tarde, propone su nueva obra, que ha sido calificada de “obra maestra” por críticos tan severos como Michito Kakutami.
En El jiguero, Donna Tartt ha escrito una obra que combina lo mejor de las novelas de iniciación con los elementos de misterio y la crítica social. Si aquella mañana no hubiera llovido, si Theodore y su madre hubieran llevado un buen paraguas, si, si, si… quizá no hubieran buscado refugio de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Allí estaban, contemplando una exposición de maestros de la época dorada del arte holandés, cuando de pronto estalló una bomba y Theodore se encontró de repente solo y rodeado de un montón de escombros.
Buscando la salida, el chico protagonista de El jilguero, que acaba de cumplir trece años, se topa con un visitante que estaba minutos antes contemplando la misma exposición acompañado de una chiquilla hermosa. El hombre muere delante de los ojos de Theodore, pero antes le entrega un anillo, pidiendo que lo devuelva a un tal Hobie, dueño de una tienda de antigüedades. Theo abandona el museo, llevando consigo el anillo y algo más...

“El resultado es un texto compacto que recuerda a Dickens pero también a Paul Auster, que intriga y al mismo tiempo deja espacio para la reflexión, y que finalmente quedará como una de las novelas emblemáticas del siglo XXI”.

Todo un juego de casualidades siempre a la busca de la felicidad y con la marca de cain sobre del pasado que te persigue como una sombra.......
Si aquella mañana no hubiera llovido, si Theodore y su madre hubieran llevado un buen paraguas, si, si, si... quizá no hubieran buscado refugio de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Allí estaban, contemplando una exposición de maestros de la época dorada del arte holandés, cuando de pronto estalló una bomba y Theodore se encontró de repente solo y rodeado de un montón de escombros. 

Buscando la salida, el chico, que acaba de cumplir trece años, se topa con un visitante que estaba minutos antes contemplando la misma exposición acompañado de una chiquilla hermosa. El hombre muere delante de los ojos de Theodore, pero antes le entrega un anillo, pidiendo que lo devuelva a un tal Hobie, dueño de una tienda de antigüedades. Theo abandona el museo, llevando consigo el anillo y algo más...

El misterio que sirve de preambulo y arropa buena parte de esta busqueda de la felicidad es un pequeño cuadro cuadro autor es





:
 Carel Fabritius, pintor holandés nacido en Midden-Beemster el 27 de febrero de 1622 y fallecido el 12 de octubrede 1654 en Delft.
Hijo de Pieter Carelsz. Fabritius, hermano de Barent Fabritius y Johannes Fabritius. Discípulo de Rembrandt y maestro de Vermeer. Trabajó en Delft y Ámsterdam, desarrollando una pintura luminosa de contrastados efectos cromáticos.
Sobresalen entre sus obras cuadros de género (El centinela) y retratos (Retrato de Abraham de Potter, Retrato de una joven). Especialmente famoso es su Jilguero atado (Mauritshuis de La Haya).



viernes, 13 de junio de 2014

JUEGO A ESPIARTE.

Juego a espiarte,,,,
y te observo escondido entre tus
sueños de cristal
de mujer y amante.
Envuelto en las sombras
de la noche
te sueño
y me imagino tocarte
besarte, recorrer tu cuerpo cálido
penetrarte.
Juego a amarte
y entre tanto te espío
por entre este agujero negro
del tiempo recobrado
de los amantes cautivos.
Mientras veo como te tocas
como acaricias tus pechos
el vello de tu pubis envenenado
tu aliento
el sabor salado de tu boca
el aroma de tu sexo.
y me pierdo entre tus brazos.
Sueño en tus sueños
y juego a espiarte
y me escondo entre tus piernas
para recuperar el tiempo
que sin darnos cuenta

dejamos que se nos fuera entre las manos.

EL INSOLITO PEREGRINAJE DE HAROLD FRY. DE RACHEL JOYCE. (LIBRO DE LA SEMANA).

El césped ataja el asfalto de la carretera que los árboles recubren de bóvedas verdes en pleno Gloucestershire. En una granja de Brownshill, pequeño pueblo de esta área de la campiña inglesa, se refugia de la vida la escritora Rachel Joyce (Londres, 1962). Y por un escenario así pone a andar a Harold, el jubilado protagonista de su sorprendente y exitoso debut literario, El insólito peregrinaje de Harold Fry.
Todo parece simple en la vida y en la novela de Joyce, pero es como los ríos de la zona: asoman mansos pero la corriente del agua y de los sentimientos fluye tenaz y profunda. En la obra se traduce en un anodino recién jubilado que recibe la carta de una amiga a la que no ve desde hace 20 años y donde le comunica escuetamente que va a morir de cáncer. La respuesta aún es más breve, totalmente insatisfactoria y mientras va al buzón de la esquina a tirarla, Harold se lo repiensa y se da tiempo emplazándose a otro buzón más lejano y así hasta que decide que irá a pie desde Kingsbridge, tal como va (mocasines náuticos, sin móvil, sin ropa adecuada, sin avisar a su esposa), hasta donde la mujer que agoniza, en Berwick-upon-Tweed, casi la otra punta del país, un peregrinaje de 87 días y 1.009 kilómetros que acabará siendo una expiación de sus pasados pecados con la corresponsal y con su familia.
Estamos solos y nuestra sociedad es individualista, pero necesitamos conectar con la gente"
Rachel Joyce
En el fondo, la novela, generosa en mensajes, trata de la batalla cotidiana por aguantar la fachada, por enmascarar lo que nos pasa por dentro, admite su autora: “Todos libramos cada día esa contienda, parecemos iguales y nos mostramos impertérritos por fuera y eso nos hace sentir aún más solos. Harold es la demostración: como está de paso, la gente se le abre y le cuenta cosas que a sus más allegados no relatan; sí, estamos solos y nuestra sociedad es individualista, pero necesitamos conectar con la gente”; el protagonista, piensa su creadora, “al caminar vuelve a conectar, con él mismo y con los demás; pero no todos saben explotar, tener ese momento irracional de contarlo todo o hacer lo que siempre soñaron y no se atrevieron y lo lamentan; vivimos demasiado aislados, expresándonos a través de e-mails y sms en vez de hablando. Y no es lo mismo”.
Joyce, antigua actriz de teatro y televisión durante casi 20 años, sabe que persona, en griego, significa máscara. “Sí somos máscaras y las costumbres, también: decimos y hacemos cosas que ya sabemos que hace tiempo que no son verdad y seguimos usándolas; demasiado”.
Casi sin excepción, los personajes de Joyce lamentan algo de su pasado inmediato, que arrastran incapaces de sacudirse de encima, sin ni siquiera intentarlo, excepto el propio Harold o su progenitora, que lo abandona de pequeño. El tema parece que flotará de nuevo en la segunda novela que ahora ultima, Perfect: una madre que acompaña a su hijo a la escuela atropella a un peatón, pero decide no parar e inicia una huida sinsentido. “Sí, no había caído en ello: son obras diferentes pero sí aparecen de nuevo el tema del arrepentimiento y la expiación”, confiesa. ¿Influencia religiosa? “No crecí con una educación religiosa marcada; incluso la noche antes de la Confirmación le dije a mi madre que no podía hacerla porque era incapaz de creer. De mayor he buscado aún conexiones que fueran más allá de lo material. Cerca de aquí hay un convento con monjas: suelo ir a verlas, me conmueve lo buena gente que son; también me cimbrean las iglesias, aunque no he seguido yendo a misa; me gusta sentarme en ellas pero también en los campos de por aquí… O los jardines concebidos hace un siglo y que han crecido y sus creadores no han podido ver; o escuchar a grandes grupos cantando… Todo ello me parece que expresa la conexión entre la gente y ésta con el mundo, me hace llorar”.
Algunas veces necesitamos pensar y creer en cosas que van más allá de nosotros, por encima de iglesias y religiones"
Joyce mira el silencioso campo verde frente a su salón mientras se cruza a menudo la chaquetilla y mantiene las mangas subidas hasta los nudillos, como si se arropara. Hay un punto de tranquilidad casi mística en esa granja con patos, gallinas, perros y caballos pero que fue antiquísimo pub y después convento; un ambiente que refuerza su suave hilo de voz, con el que apenas recrimina a uno de los perros. “Este es el que acompaña a Fry en su peregrinaje: está enfermo de cáncer, morirá; le agradecerá si le hace compañía”, casi suplica.
Los personajes de Joyce tienen fe pero ésta no parece emanar de religión alguna. Quizá es su caso, también. “Mi interés estaba en averiguar cómo tener fe y cómo es esta fe si no perteneces a religión o iglesia alguna”. En buena parte de la novela, Harold cree que con su peregrinaje su amiga se salvará del cáncer… Concepto peligroso a caballo entre la autoayuda y los supuestos poderes de la mente hoy tan en boga. “En la obra queda claro que eso no es posible pero algunas veces necesitamos pensar y creer en cosas que van más allá de nosotros, por encima de iglesias y religiones… Fry no puede frenar el cáncer de su amiga pero al hacer el camino por ella consigue mucho más de lo que nunca hubiera creído que podría hacer; ella le da a él y él a ella”.
Hay ahí un jirón autobiográfico: antes que novela, Joyce inventó esta historia en 2006 para un guion de radio para la BBC, donde ha trabajado 16 años. “Cuando lo escribí sabía que a mi padre apenas le quedaban semanas de vida; no quería perderle; me pareció que era una manera de retenerle”. Hay rastros de su padre en Harold, ambos colindantes con la generación Saga, la que creció marcada por la reciente Segunda Guerra Mundial y con unos valores muy británicos: cortesía extrema, austeridad, modestia hasta casi la timidez… “No son valores que se hayan perdido del todo, no es tanto un homenaje a eso como a la gente sencilla que utiliza un lenguaje sencillo pero que aborda con clarividencia grandes temas”.
Joyce define una de las claves del éxito del libro (90.000 ejemplares en Inglaterra en apenas seis meses; traducciones al alemán, francés, español…): conversaciones y hechos cotidianos sencillos son abordados con extrema sencillez y las situaciones apenas son esbozadas, una instantánea. “Me gusta dejar caer los detalles, el lector lo acabará captando y recordando; como lectora odio las novelas obvias”. A la técnica no debe ser ajena ni el curso de escritura que realizó hace poco como sus 16 años de guionista, a razón de 7.000 palabras y 45 minutos: “Sólo tienes ese tiempo y ese espacio para contar una historia, por lo que cada escena ha de tener una tensión”. Jane Austen, no por casualidad citada dos veces en la novela, es una de sus referencias. “Me encanta su manera de dejar caer los detalles, cómo engarza pequeñas cosas que luego dan tanto sentido a la historia y que la trascienden”. Pero también están ahí las hermanas Brönte, Dickens, Shakespeare… que pueblan los anaqueles del níveo salón de su casa.
No sabe la autora que es lo que atrae tanto de Harold y su peregrinaje, fórmula clásica de la expiación desde los inicios de la humanidad. “Harold es un hijo no deseado y que cree que no quiso suficiente al suyo, pero siendo como es un personaje muy normal, sin grandes atributos, es capaz de algo extraordinario, demuestra que es posible volver a empezar en la vida… pero con lo que ya tenemos”.¿Pasado incluido? “El pasado va con nosotros, hay que poderlo salvar, no es necesario borrarlo siempre”.
Entre esos mensajes austerianos que fluyen bajo las aguas, Joyce lanza el de la austeridad material: Harold viaja sin nada, sin dinero ni documentación y, al final, incluso sin mapa (a diferencia de su autora, que calculó al milímetro la trayectoria arrancando las páginas del mapa de carreteras de su marido que colgaba larguísimo en la cocina para reseguir sus pasos). “Vivimos cada vez con más cosas, yo misma tengo ganas de deshacerme de mucho objeto… Harold demuestra que incluso un trayecto así puede hacerse con unos mocasines (que ilustran la página web de la escritora); hay tantos objetos que afectan a nuestras vidas y la determinan…”.
El insólito peregrinaje de Harold Fry (cuyos derechos para su adaptación al cine ya han sido vendidos) tiene un punto del exitoso subgénero literario del landscape físico, pero también es un landscapemoral, mental, quizá otra clave de su éxito en estos tiempos mancados de espiritualidad. “No lo sé, pero creo que es un buen momento para volver a valorar lo que sentimos y lo que somos... Yo he intentado salir de mis pertenencias y reflejar lo que pienso cuando camino por los campos de aquí… No sé, todo el mundo debería ser capaz de salir a caminar y hablar con otra persona, ¿no?”.
Vuelve Joyce a mirar por el ventanal y a arroparse. En algún momento, su novela lanza un mensaje conformista: hay lo que hay y hemos de ser felices con ello, viene a decir, ¿no? “Hay cosas que hacen daño pero muchas suelen pasar. Con la muerte sólo he tenido la experiencia del fallecimiento de mi padre, mi tía y la de algunos animales… Y hay que aceptarlo, luchar y seguir adelante. Quizá algún día sepa más sobre todo ello y lo escriba”.
-(/Reseña Bibliografica tomada del diario Pais Cultural,edicion digital)


jueves, 12 de junio de 2014

EN DIRECTO....PITI SANZ Y SU MUSICA PARA SOÑAR.

Anoche en el  pub musical, “A Reixa”, de Santiago de Compostela pudimos descubrir al PITI , mas intimista y rockero de los muchos Piti Sanz que atesora y esconde bajo esa capa de timido despistado, a modo de segunda piel que le permite observar sin ser observado , decir y hacer cuanto piensa y siente, y sobre todo vivir para la música, esa misma que fluye de sus acordes en cada movimiento  de sus dedos sobre el traste de sus guitarras, porque manejò dos, por cierto con multiples fallos técnicos y cables que se desconectan pero que a ninguno de los allí presentes nos importò un pito, porque lo único realmente mágico y cautivador eran los acordes y la armonía de este enorme músico que pudimos disfrutar durante mas de una hora que se nos escapò como en un suspiro.
El mas rockero de los Piti, el mas country, con armonica y guitarra en bandolera, con gafas de sol oscuras, o gafas cuadradas del color de las esmeraldas, o incluso con pseudogafas, en un guiño de humor al mas puro estilo de Buster Keaton,  el mas sensible e íntimamente delicado de los mil y un pitis que hay en él, se dejó anoche en este cara a cara con su publico, por cierto que entregado en un dialogo bis a bis, en el que  pudimos  conversar sin tapujos con el artista, pues eso digo que se dejó parte de este enorme tesoro musical que esconde en el baúl de los màs obscuros deseos, porque todos quisiéramos  tocar como él, y que nuestra guitarra sonara asi , como Piti consigue que suene; a veces llorando, otras explosiva, muchas en un dialogo de locos con el músico que busca convencer al oyente en ingles o en castellano, el idioma es lo de menos, porque  las palabras son capaces de hechizarnos y marcarnos un ritmo, un camino un deseo, una alegría, una tristeza, una añoranza una risa.
 Y cada canción un verso, y cada verso, una historia, y cada historia  la vida mismo en la música de este enorme fábrica de sueños que es PITI SANZ.
Anoche cara a cara y sin excusas, amagos o engaños pudimos encontrarnos con el mas autentico de los Piti Sanz, y su música maravillosa que nos hizo vibrar y sentir el irrefrenable deseo de volver a escucharlo mas pronto que tarde, allá donde nos cite con su carga de canciones y de sueños.

   






miércoles, 11 de junio de 2014

Tristeza de amor.........MICRORRELATO.

En la soledad de aquella habitación extraña, tan fría como desconocida de
una oscura pensión, pretendía encontrar asilo de si mismo, en esta absurda
huida hacia la nada que es el miedo.
 Había
buscado refugio, en el
  barrio de
Gracia,
  junto al puerto viejo,
adonde
  llegó perdido y empapado  hasta los huesos por la humedad de la noche,
metida en lluvia y niebla cerrada, después de horas de deambular como un
borracho empedernido y sonámbulo por
 
entre callejones desconocidos y estrechos oliendo a aceite rancio de
pescado frito y orines en las esquinas,
 
por los que le condujo a bandazos sus pies, entre tropezones de adoquín
en adoquín y charcos embarrados, enredado en un diabólico dialogo interior
consigo mismo de insultos y reproches .


Ahora, pensaba que todo era un nuevo error, otro mal paso, una nueva
equivocación, de nuevo una decisión impulsiva y no meditada suficientemente.  Allí tumbado sobre la colcha de tristes
flores, raída por el tiempo y la miseria del ocaso, sucia y gastada pensaba, al
tiempo que tomaba conciencia del peso de su propio cuerpo inerte tumbado boca
arriba en un colchón demasiado blando, posiblemente acumulaba tantos años de
cuerpos allí tumbados como los que el mismo arrastraba por la vida, si aquello
era vivir.
Lentamente levantó una de sus manos moviéndola de detrás de su cabeza donde
se cruzaba con la otra en un reposo forzado, y empezó a palpar el contorno de
sus ojos cerrados en la oscuridad. Se había quitado las gafas y  descansaban  
sobre la apolillada mesilla de noche.
Así, pasó un dedo sobre sus labios resecos y los sintió ásperos y
despellejados, agrietados por el frio. Acarició ligeramente sus mejillas en las
que empezaban a aparecerlas primeras huellas de un mal afeitado, hecho deprisa
y de cualquier manera para salir del 
paso, ahora que no había a su lado ya nadie para besarlas, ¡que
importaba la barba¡. Primero la izquierda, ahora el lado derecho de su cara
igualmente rasposo y sucio.   Sintió cada uno de los surcos de cada una de
sus viejas y conocidas arrugas, tan suyas como odiadas de esa, su cara ,a la
que últimamente no se sentía capaz de mirar cuando frente al espejo no era ya
posible reconocerse en esa imagen que veía reflejada riéndose de él con
crueldad estudiada, aún siendo plenamente consciente de que aquella imagen era
él mismo. ¿Acaso lo era?. ¿O tal vez se trataba de un maquiavélico juego del
diablo?
Restregó sus ojos con un movimiento espasmódico intentando borrar de un
golpe tanta desilusión, tanto cansancio, tanta triste desesperación y fracaso,
pero no fue capaz, y al volver a abrirlos, aquella sensación cordial de absurda
realidad seguía allí, hombro con hombro a su lado, angustiando su corazón
cansado de latir y atrapando sin dejar escapar de su garganta el grito
liberador de tanto miedo, capaz de apaciguar su desencanto.
Ahora bajaba su mano acariciando suavemente el pecho, pasando las yemas de
los dedos por la areola de la tetilla al tiempo que como en un perverso flash
back, su imaginación le jugaba una mala pasada trayéndole dolorosos recuerdos con
la imagen desnuda de su compañera a su lado, su risa libre y franca, el brillo
de cuarzo de sus ojos, el dulce aroma de su cuerpo cálido . ¿Dónde había
quedado todo aquello?.¿Que había sido de tanta felicidad?.¿Cuando acabó aquella
ilimitada capacidad de soñar y vivir los sueños 
a su lado, con ella y junto a ella?.¿En qué momento su vida había
llegado al final del corredor oscuro, sombra y muerte en que se encontraba
perdido ahora, como en un laberinto sin salida del que se pretende salir
desesperadamente?
Así se sentía, sin duda, perdido en el laberinto infinito de sus sueños
incumplidos. Y allí tumbado en la soledad de aquel cuarto sucio y triste de
una  pensión de mierda, cuyo nombre ni
siquiera era capaz de recordar, deseó cerrar sus ojos para siempre. Dormir un
sueño eterno y reparador del que no despertar nunca más, y descansar por fin de
sus recuerdos.
Aquella  noche por fin, atrapado allí
mismo por la soledad absoluta de aquella habitación, supo finalmente, que lo
único que le quedaba, lo único que aún era suyo y nadie le podría ya arrebatar
nunca era el silencio de su propia muerte........

  


martes, 10 de junio de 2014

A RÚA E NOSA........

AO PÉ DO FARELO
A RUA E NOSA
Paseando esta “Semana Santa”, polas rúas dunha das nosas populares Vilas din en  recordar  tempos pasados xa esquecidos da miña nenez, nos que os Domingos e festas de gardar a xente saída das casas co mellor traxe, e o  no “Domingo de Ramos”, “el que no estrena se le caen las manos” , a pasear e facer a rúa.
A cousa era ver e deixarse ver polos amigos e veciños, saudar a uns, conversar cos outros, ir cara arriba e volta pola beirarúa, da rúa maior e rematar o paseo na praza. A familia ao completo e nos os rapaces de patalón curto,  daquel tempo morno e remoto, xogar cos amigos as agachadas, ao pinche carneiro, a policías e ladróns, ou facernos ou escoitarmos as confidencias inocentes dos primeiros desexos e soños húmidos coas raparigas  que nos ían quitar o sentido co paso  do tempo; lei de vida.
Tiñamos as rúas para nos e sabíamos que eran nosas, aínda as cidades non se converteran nestas cárceres de cemento e cristal, autentica xungla de morte na que agardamos o final coma números invisibles dunha estatística absurda.
Aínda non escoitaramos a D.Manuel, berrando aquel: A rúa e miña. Os sindicatos e traballadores non tiveran que botarse as rúas a facelas súas para reivindicar dereitos e liberdades contra a opresión, a fame e a violencia do capital . Os antisistemas non tomaran as rúas a golpe de ladrillo e pelouro e a policía nolos botara delas con mangueiras de auga e pelotas de goma.
Daquela os Alcaldes non estudaran medidas e leis represivas contra a prostitución e a forma de gañarse a vida algunhas mulleres co oficio mais vello da historia, que “Facían a rúa”, para poder comer.
Tampouco os poetas, escritores e soñadores anarquistas e libertarios tiñan escritos os seus poemas nas paredes e muros baleiros das nosas rúas coma agora cheas de grafites e berros que claman contra a incomunicación e o silencio dos inocentes e invisibles coma nos.
As rúas eran o sangue quente das vilas e cidades nas que podíamos vivir, xogar, amar, soñar e desexar coma nun inmenso escaparate de vidro transparente a vista de todos. As rúas eran as nosas casas de cristal.
Eu aínda penso que foi onte cando no labirinto de calexas  cheos da maxia e  feitizo do barrio do Zacatin, cara a praza de Bibarambla xogaba cos “compas”, e aprendíamos a facerlle carreiriñas ao vento montados naquelas bicicletas, mais ferruxe que outra cousa e na que o único freo eran os muros da catedral baixo o cheiro dos laranxos en flor do que nos embriagábamos ata morrer de liberdade aprendendo a vivir naquela Granada pola que Boadil o Chico verteu bágoas coma muller chorando ao perder o que non soubo defender coma home.

Anos despois diante dos “grises”, tivemos que reclamar as rúas da que nos estaban a botar cantando as letras de Pablo Guerrero; A tapar la calle que no pase nadie/que vista de negro que lleve pistola/que hable de la guerra y beba Coca-Cola/a tapar la calle. (Angel Utrera)



Y DE COMPLEMENTO OS DEJO ALGUNOS POEMAS SOBRE LA CALLE.......

La calle /Maria Eugenia Caseiro)
La calle es un burdel donde las horas
toman cuenta.
El vagabundo gris
a un paso de anotar la despedida
recupera el mortecino
brillar de las farolas.

Se alarga la calle, en su desdén se pierde
la visión hasta tocar el fin del mundo
a estribor, bordea la primera estrella
las grutas sin salida, el precipicio
en que un fantasma envenenado
duele en la mujer que busca
un puente y la razón fracasa.

La calle es un dolor, una punzada
donde confluyen las premoniciones
un corazón cansado que envejece,
su melodía sin voz
se lleva las últimas raigambres


Sueña la calle su primer bostezo
entre viejas fachadas de edificios.



POEMA DE UNA CALLE

Amo esta calle, y amo sus tristes casas
en las que se entristecen cumpleaños y bodas,
porque esta calle triste, se alegra cuando pasas
tú, mujer preferida entre todas.

Amo esta calle acaso porque en ella subsiste
no sé qué somnolencia de arrabal provinciano.
Pero a veces la odio, porque aunque siempre es triste
me parece más triste cuando te espero en vano.

Y yo bien sé que esta calle nunca podrá ser bella
con sus fachadas sucias y sus portales viejos.
Pero sé que es distinta cuando pasas por ella
y te miro pasar... desde lejos.

Por eso amo esta calle de soledad y hastío
que ensancha sus aceras para alejar las casas.
Mientras te espera en vano mi corazón vacío,
¡que es una calle triste por donde nunca pasas!
autógrafo
José Ángel Buesa

POEMA LA CALLE
- Octavio Paz -

Es una calle larga y silenciosa. 
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo 



y me levanto y piso con pies ciegos 
las piedras mudas y las hojas secas 

y alguien detrás de mí también las pisa: 
si me detengo, se detiene; 
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. 

Todo está oscuro y sin salida, 
y doy vueltas y vueltas en esquinas 
que dan siempre a la calle 

donde nadie me espera ni me sigue, 
donde yo sigo a un hombre que tropieza 
y se levanta y dice al verme: nadie.




sábado, 7 de junio de 2014

Insomnia: Soledad...

Insomnia: Soledad...: En la soledad de mis pensamientos, el sentimiento se condensa, la noche se hace más lenta... los días inacabados se encuentran, ...



Comparto poema y enlace de este blog, que siempre me cautiva.....

ARTIGOS NO FARO DE VIGO......(AO PÉ DO FARELO).

AO PE DO FARELO
OS NOSOS MAIORES
Cando un es novo e tes todala vida por diante para equivocarche unha e mil veces, un ve a xente de idade camiñando a modo e ranqueante fronte a nos, o pelo branco, así tan fráxil que da a impresión de irse a rachar en anacos de cristal se caen ao chan, as mans trementes e miles de engurras na pal e no corazón e da por suposto, erroneamente que xa teñen a vida resolta.
Cando un es novo non comprende que tamén os nosos maiores, eses que chamamos con desvergoña; da terceira idade, moitos deles cunha carga de recordos, sabedoría e vivencia inigualables , e dos que tan so nos acordamos de cando en vez, cando precisamos algo de eles, unha boa neneira, alguén que leve o noso pequeno ao parque, no mellor dos casos, o dos que botar man porque non chegamos a fin de mes, o no peor dos casos son a único fonte de ingresos na familia, grazas a súa pensión .  Eles digo, tamén senten, sofren, padecen e viven cheos de contradicións e medos os mesmos que a xente nova non son quen de imaxinar.
Eles tamén, dende logo que si, poden estar feitos un lío e sentirse perdidos, confusos, fracasados, esquecidos, maltratados. Eles tamén poden estar cheos de temores e inquedanzas, e seren conscientes de cantas e cantas cousas fixeron mal no pouco tempo do que disfrutaron. Cantos e cantos erros cometidos, cantas ilusións falsas, canto autoengano para poder seguir adiante,cantas cousas terían que cambiar de poder vivir de novo o pasado, cando menos. Sobreviven coa certeza de que case que todo na súa vida tería sido diferente no caso de tomar outra decisión no momento axeitado  . A vida éche así, un cúmulo de erros, unha chea de cruces de camiño no que tes que decidir cara onde queres ir, o peor de todo e que non sabes o que che agarda ao final e se acertaches ou non. Nunca o imos chegar a saber.
No caso extremo, alí sos diante do espello de se mesmos, cando na soidade da habitación baleira e fría fan exame do que foi toda unha vida, senten nas súas gorxas de pel fláccida aterecidas polo medo autentico ao descoñecido, a certeza do futuro que agarda por todos nos a volta de calquera esquina, a morte sen dubida o único irremediable e definitivo da vida.
Cando un es novo nada desto ten sentido, e cres coa estupidez propia  da xuventude,-a única enfermidade que se cura co paso dos anos,- que un pensa é eterna, que os vellos  teñen a vida resolta e non poden entender que estes tamén poden estar feitos un lio e cheos dun medo visceral a non espertar maña, a non ter unha nova oportunidade de dicir a súa compañeira/o de sempre, “Quéroche”, e entregarse nunha tenra e doce aperta de corpos e almas, sempre novos no seu recordos, porque é o único real polo que non pasa a  criba dos anos; os recordos, malaia que as veces a cabeza vaise e o pouco que nos queda autentico, ala vaia tamén deixándonos secos coma unha folla de carballo nos outonos dourados destas nosas fragas.
Angel Utrera








martes, 3 de junio de 2014

UN MAR 5O MIRADAS.........EXPOSICION FOTOGRAFICA E POEMAS EN FONSECA.



 Una serie fotográfica sobre el mar es el eje temático de la exposición 'Un mar... 50 miradas', organizada por campUSCulturae y que será inaugurada por el rector Juan Casares, con la asistencia de Irene García de campUSCulturae, la comisaria de la muestra Nita Ferreiro y Carlos Alonso, autor de las fotografías.

La exposición se compone de una serie de cincuenta imágenes del mar acompañadas de textos que muestran las percepciones de diversos autores desde poetas a humanistas, escritores, o científicos, sobre la belleza del paisaje gallego. Podrá visitarse hasta el 30 de agosto en el Claustro del Colegio de Fonseca.


 Medio centenar de imágenes sobre el mar, acompañadas de las impresiones escritas que el paisaje gallego causó en diferentes personajes famosos, pueden contemplarse desde ayer en el claustro de Fonseca. La exposición, bajo el título Un mar... 50 miradas fue inaugurada con la presencia del rector Juan Casares Long.
Los trabajos fotográficos, de la autoría de Carlos Alonso, reflejan diferentes lugares de la costa gallega, desde la Mariña lucense hasta las Rías Baixas, en las que se recoge la diversidad que caracteriza el paisaje costero con sus acantilados, largas playas o las aguas poco profundas de las rías. Los espectadores pueden apreciar asimismo el contraste de las mareas y el juego de luces y sombras que ofrece el paisaje marino a diferentes horas del día. Destacan los amaneceres y puestas de sol.
Los textos de las imágenes son reflexiones sobre Galicia de distintos autores conocidos. Por ejemplo, el relato de Hemingway a John dos Pasos sobre Galicia, a la que considera el lugar más hermoso del mundo; la descripción de Julio Verne de la ría de Vigo; las poesías dedicadas al mar por Alberti y Lorca; o textos de Reverte, Sábato o Manu Chao.