viernes, 25 de septiembre de 2015

ANA PETERS ( FEMINISMO Y MUJERES CON CORAZON II).

 Ana Peters (1932 Bremen – 2012 Denia), se formó en el campo de las Bellas Artes en Valencia y Madrid durante los años de la posguerra española en un ambiente artístico cuyo primer objetivo era la crítica antifranquista y la lucha por la transformación social. Fue una de las pocas mujeres fundadoras de 

Estampa Popular, junto a Jacinta Gil en Valencia, María Dapena en el País Vasco y Maria Girona y Esther Boix en Cataluña. En los años sesenta su pintura se impregna del estilo e iconografía pop procedente de los mass media. Este es el periodo de su carrera que se toma aquí como caso de estudio, con la intención de profundizar en la crítica feminista que se dio en los años sesenta en una España dominada todavía por una estricta moral conservadora, y cuya estela alcanzó a un buen número de mujeres artistas posteriores.
Vivió en un momento en el que se empezaron a incorporar a la escena de la plástica española los primeros intentos de renovación en el campo de la abstracción: el grupo El Paso con su lenguaje gestual, reclamo de libertad y de protesta individual; así como el Equipo 57 y el Grupo Parpalló, cuyo arte normativo buscó a toda costa la función social del arte y la trasformación de la realidad cotidiana.
Pero como es habitual, toda acción tuvo una reacción en sentido inverso. La popularidad del realismo ascendió rápidamente entre los jóvenes artistas, creándose los distintos grupos de Estampa Popular a lo largo y ancho de la geografía española que, anclados en el carácter conservador de la figuración y en técnicas artesanales de origen medieval, como la xilografía y el linóleo, realizaron una crítica radical del régimen franquista.
Ana Peters se encontró entre éstos últimos y fue junto María Dapena en el País Vasco, Elvira Martínez en Galicia y Maria Girona y Esther Boix en Cataluña una de las pocas mujeres que participaron activamente en dicho movimiento.
En el otoño de 1964, Ana Peters expuso junto a Gorris, Marí, Martí, Solbes, Toledo y Valdés en las primeras muestras de Estampa Popular en Valencia, un grupo que extendería su actividad hasta 1968 y que avanzó desde principios expresionistas tajantes hasta la superposición descriptiva de imágenes procedentes de los mass media, siempre con la intención de poner énfasis en una temática recogida de la cotidianidad valenciana y en la lucha por la mejora y transformación de las condiciones en las que vivía el pueblo durante la última década del franquismo. Peters contribuyó en la obra colectiva de Estampa Popular de Valencia, en los Calendarios de 1966 y 1968 o en el diseño de carteles de sus exposiciones como el de la celebrada en Centre Cullerenc de Cultura en 1964, en el que se reprodujo un texto de Tomás Llorens, ideólogo del grupo con el que Ana Peters terminaría compartiendo su vida.
Precisamente referente a uno de esos calendarios, concretamente el de 1966, la muestra exhibe una carpeta de tres serigrafías impresas en el taller de Abel Martín junto a dos textos y cuatro dibujos preparatorios. Para su diseño, Peters tomó como base unos retratos fotográficos de huertanos encontrados en un antiguo molino y les añadió expresiones latinas procedentes de la liturgia católica. La introducción de estos elementos extraños en la escena invitaba al espectador a indagar sobre su significado.
Paralelamente, Peters realizó incursiones en el arte pop, tendencia que definió en una de sus entrevistas como aquella que expresaba “el estado de cultura de una de las sociedades contemporáneas, utilizando como lenguaje los mismos elementos visuales que la sociedad misma producía”.   Además, Peters insistió en que el deber del artista consistía en definirse y posicionarse sociopolíticamente, en tomar partido por lo que era justo. A tal efecto, se integró en la tendencia Crónica de la Realidad y desarrolló la serie de los Siete pecados capitales (1965) donde haciendo uso de alegorías morales hizo referencia a situaciones políticas concretas.
Asimismo, fue una luchadora incansable en pro de los derechos femeninos, denunciando, a través de la ironía, la imagen de la mujer construida por la sociedad de consumo y los medios de comunicación de masas, en una exposición que presentó en 1966 en la galería Edurne de Madrid. Aquí la apropiación, la reiteración, la fragmentación, entre otros muchos recursos, definieron y caracterizaron las escenas que la artista presentaba ante el público, un público al que pretendía interpelar y del que esperaba su reflexión y su reacción. La muestra d su obra que ahora se inaugura, en el Instituo Valencian de Arte Moderno, se centra, por tanto, en la etapa inicial de la artista de origen alemán. En ella se exhiben cerca de una treintena de obras de Peters, la mayoría de ellas pertenecientes al depósito que sus herederos han acordado recientemente con el IVAM. Para su contextualización, se ha seleccionado alrededor de 40 documentos, desde publicaciones feministas de la época, hasta revistas que ilustran la imagen estereotipada de la mujer en la sociedad de consumo, o la película de Cecilia Bartolomé Margarita y el lobo (1969), censurada por el franquismo, y que presentaba una nueva mujer segura de sí misma y combativa.



Antes de entregarse al universo introspectivo e intimista de la abstracción pictórica, Ana Peters (1932, Bremen-2012, Denia) fue una artista combativa. Su compromiso político antifranquista y sus ideas feministas encontraron acomodo en los preceptos estéticos del arte figurativo de crítica social que comenzaba a formarse en España a principios de los años sesenta. 
Su itinerario expositivo es bastante discontinuo, sobre todo porque vive en Inglaterra desde 1973 a 1985, aunque se inmiscuyese otra vez en el mundo de las galerías a partir de 1993. Su pintura, que se inicia en el realismo social a partir de elementos de los mass-media, en la línea de los pop y del Equipo Crónica, evoluciona hacia una abstracción despojada y lírica que lo mismo la sitúa en la órbita de Paul Klee o Twombly que en la de los expresionistas de la action painting, si bien en el caso de Peters matizando el gestualismo con una interpretación más poética de los arcanos de la memoria. Las formas, las texturas y los cromatismos son los tres elementos básicos de la expresividad de Peters, que insinúa un mundo de evocadoras sugerencias que, sin renunciar a la representación de la realidad, aspira a concatenar el mensaje plástico y la reflexión teórica en un discurso afianzado en la coherencia. 





Brabádegos: Non hai como xogar con gatos!

Brabádegos: Non hai como xogar con gatos!





Presento hoxe o blog de Romina Ball, no que fai unha reseña detallada dun novo libro de contos, a través de Brabádegos. Paga a pena pasar por ali e lolo a modo....



miércoles, 23 de septiembre de 2015

TERESA DE ESCORIAZA.....(.MUJERES CON CORAZON.).

Corresponsal durante la Guerra del Rif, colaboró en publicaciones como La Libertad, Mundo Gráfico o El Eco de Galicia. Se considera que dio el primer discurso feminista a través de la radio en la historia de España. Fue autora de obras como Del dolor de la guerra: (crónicas de la campaña de Marruecos) (1921) o El crisol de las razas (1929). Vivió en Estados Unidos, donde se instaló de forma permanente antes de la Guerra Civil, ejerciendo como profesora de español; se nacionalizaría estadounidense en 1938, decidió retornar a España unos años antes de morir. Teresa de Escoriaza es una de las primeras corresponsales en el extranjero de la historia del periodismo español y ejerció como reportera en la Guerra de África, en 1921. También fue una activa defensora de los derechos de la mujer. Su labor como pionera se observa, además, en su trabajo como profesora de español en los EE.UU. Vivió muchos años en Nueva York, ciudad en torno a la que escribió varias crónicas y una novela: El crisol de las razas (1929). Este ensayo investiga acerca de su biografía y su labor como escritora y docente.
Teresa de Escoriaza (1861-1968)
El periodismo y la enseñanza así como algún acercamiento literario conforman los tres ángulos capitales de la geografía laboral y profesional de la escritora Teresa María de la Concepción Escoriaza y Zabalza, nacida en San Sebastián el 9 de diciembre de 1891 y fallecida en la misma ciudad en completo anonimato el 18 de julio de 1968.
Sus padres, Blas de Escoriaza, secretario del tranvía de San Sebastián, y Dolores de Zabalza de ascendencia navarra, quisieron que Teresa de Escoriaza tuviera una formación esmerada y avanzada para una mujer de su tiempo. Tras estudiar bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, se trasladó a la Académie de Bordeaux en Francia donde obtuvo el diploma de profesora de enseñanza elemental en 1910, más tarde convalidado en universidades de Madrid y de Liverpool.
La briosa personalidad de Escoriaza junto a su carácter inconformista y liberal, su deseo de mejorar sus condiciones de vida y las del género femenino, su ansia de libertad personal frente a la asfixiante sociedad española, así como su afán por conocer distintas culturas y formas de vida, la llevaron a embarcar con veintiséis años hacia Nueva York donde arribó el 3 de octubre de 1917. En Norteamérica, Teresa de Escoriaza comenzó a ganarse la vida impartiendo clases de español y de francés primero en Connecticut, parece ser que también en Bryn Mawr College en Pennsylvania y más tarde como Assistant Professor de francés y español en el Montclair State Teachers College en New Yersey, donde colaboró en torno a 1935 con Margaret B. Holz en la preparación del libro El patio de los naranjos; ese libro,  de Guillermo Hernández Mir, fue ganador del premio Gregorio Pueyo, con conversaciones, gramática, ejercicios y vocabulario para la enseñanza-aprendizaje del español.
Su vida dio un giro importante en Estados Unidos en los últimos meses de 1919 cuando pasó a formar parte del equipo de redactores del periódico La libertad, diario cercano al socialismo, para el que, con el pseudónimo Félix de Haro, ejerció como corresponsal escribiendo una serie de crónicas en la sección “Desde Nueva York” muy exitosas y comentadas; en ellas trató distintos aspectos y realidades de la vida y la sociedad norteamericana.
Desde este momento hasta el estallido de la Guerra Civil española Teresa de Escoriaza compaginó paralela y encadenadamente sus ocupaciones docentes en Estados Unidos con sus labores periodísticas en España.
En los primeros meses de la década de los años veinte, el periódico La Libertad cambió a Teresa de Escoriaza de sección. Se vio obligada a dejar sus crónicas neoyorkinas, estuvo al cargo durante un breve lapso temporal de la sección “Femeninas” y poco tiempo después fue enviada como corresponsal de guerra al norte de África para relatar los acontecimientos bélicos de la guerra española con Marruecos.
Durante todo el mes de septiembre de 1921 en la sección titulada “Del dolor de la guerra”, La Libertad reprodujo las crónicas bélicas de Escoriaza, unos artículos caracterizados por su atenta sensibilidad femenina y por mostrar el trágico y doloroso panorama de destrucción, desolación y muerte que ofrece cualquier conflicto armado desde una óptica de mujer; ella, alejada de los datos y episodios bélicos más llamativos, se distingue por atender a los aspectos más dolorosos de la guerra: descripción de las muertes, la situación de los soldados heridos, la tragedia de la destrucción de casas y familias…. Pocas semanas después, en los últimos compases de 1921, todas estas crónicas fueron recopiladas y publicadas en un volumen titulado Del dolor de la guerra (Crónicas de la campaña de Marruecos) con un prólogo de Antonio Zozaya compañero de Escoriaza en la redacción de La Libertad.
En 1922, Escoriaza escribe en el diario Informaciones para el que trabajó con artículos de calado sobre diversa temática aunque sus contenidos tengan como elementos constantes la defensa de la mujer y del feminismo así como análisis que muestran su cultura, su inteligencia y sus agudas aptitudes para la observación y expresión de ideas y motivos candentes en su tiempo.
El nombre de Teresa de Escoriaza apareció en otras publicaciones periódicas y medios de comunicación dependientes del grupo de Juan March como “Radio Ibérica”, donde participó en la emisión de un ciclo de conferencias para mujeres y en un curso de francés que fue el germen de un manual de francés, Curso elemental de francés, publicado por Escoriaza en 1925. A raíz de estas actividades radiofónicas, la periodista y docente donostiarra es considerada no sólo como una de las primeras voces femeninas de la radio en España sino como pionera en la defensa del feminismo a través de las ondas por sus conferencias en pro de la defensa y vindicación de la mujer; además es  precursora de la radio educativa por su curso de francés.
Años más tarde se puede encontrar la firma de Teresa de Escoriaza en la sección “Páginas de mujer” del semanario Mundo gráfico donde, junto con asuntos considerados propios del público femenino, como moda, belleza y decoración del hogar, la escritora aprovechó sus páginas para ofrecer artículos de fondo político, social y vindicativo lo que da muestra de su pensamiento, de su acción pública a favor de las mujeres y de los cambios que algunas escritoras querían introducir en la sociedad española del momento.
Su relación con la escritura no se ciñó estrictamente al ámbito del periodismo. Teresa de Escoriaza fue autora de la traducción de la novela francesa La corte de las damas, de Marie Deschard, en 1922, para la editorial Eva. En 1929, prologó una pequeña Antología de mujeresen la colección “Los poetas” para la cual confeccionó una somera aproximación a Carolina Coronado en que relacionaba la actividad de la poeta extremeña con algunas ideas sobre el feminismo, el trabajo de la mujer y su valor y condición en la sociedad; además, ese año publicó una novela aparecida en la popular colección “Los novelistas” titulada El crisol de las razas, cuya trama, centrada en Nueva York, ofrece una visión inquieta y un tanto desoladora del futuro: muestra  los contrastes de la gran urbe norteamericana y entrelaza los problemas y conflictos sociales e ideológicos de diferentes clases sociales con su propia inclinación hacia las doctrinas ideológicas revolucionarias rusas.
El estallido y resultado final de la Guerra Civil española hizo que Teresa de Escoriaza, vinculada ideológicamente con posiciones liberales y republicanas, fijara definitivamente su residencia en Montclair (Nueva Jersey) en la costa este de los Estados Unidos. Allí obtuvo la nacionalidad norteamericana en 1938 y siguió ganándose la vida gracias a sus clases de español y francés en el Montclair State Teachers College donde llegó a ser una de las profesoras más conocidas, admiradas y populares hasta su jubilación. A pesar de no haber contraído matrimonio, en su definitivo asentamiento en Estados Unidos no vivió sola, ya que su hermana y su sobrina, también exiliadas como consecuencia de la derrota republicana, consiguieron un salvoconducto para poder abandonar España, encontrarse con ella y residir a su lado.
La periodista y docente donostiarra se jubiló en 1959 y, después de residir por un corto espacio de tiempo en California, regresó a España donde murió casi en el anonimato el 18 de julio de 1968. Segun nos cuenta Blas Sánchez Dueñas, en su blog, sobre escritoras españolas, Antologia didactica.

PÁGINAS DE LA MUJER
 POR TERESA DE ESCORIAZA-- La mujer vale tanto como el hombre .

El conocido novelista Michel Arlen ha dicho que pasará medio siglo antes de que los hombres acepten a las mujeres como sus iguales. Sin embargo, en este pasado medio siglo, la mujer ha dado tan grande avance que ha logrado alcanzar al hombre y colocarse a su mismo nivel, tanto por su resistencia física como por su capacidad intelectual. No es esta que hacemos una afirmación gratuita, y menos tendenciosa, sino que hemos llegado a semejante conclusión después de mucho tiempo de estudiar el problema, tomando por observatorio los establecimientos docentes, donde muchachos y muchachas estudian las mismas asignaturas y se entregan a los mismos juegos, en un país donde la mujer, para su desarrollo físico e intelectual, no tropieza con las trabas de los prejuicios milenarios, como son los Estados Unidos. Si éste es el caso, es decir, si al entrar en el campo de la lucha por la vida hombres y mujeres se hallan igualmente preparados, ¿por qué, entonces, en la mayor parte del mundo, aquéllos hallan toda clase de facilidades, y a éstas han de ponérseles todo género de obstáculos que las impidan vivir, como no se trate de dedicarse a las llamadas «labores propias de su sexo»? Recientemente han sido las mujeres belgas las que han levantado la voz pidiendo justicia en sus derechos al trabajo, atropellados. Y en esta petición han entrado representantes de las tendencias más diversas: socialistas del partido obrero, liberales de Asociaciones burguesas, comunistas de la Federación del Open Dor, feministas cristianas, intelectuales sin afiliación a ningún partido. La persecución al trabajo femenino procede de muy diferentes sectores, y en todas partes reviste los mismos caracteres. Así, la Iglesia lo hace en virtud de que el sitio de la mujer, de la esposa, de la madre, está en el hogar; los Gobiernos deflaccionistas, con el 1 Teresa de Escoriaza: “La mujer vale tanto como el hombre”, «Páginas de la mujer», en Mundo gráfico, 27 de noviembre de 1935, p. 21. «Páginas de la mujer» fue una sección dedicada al público femenino del semanario Mundo gráfico propiedad de La Papelera Española que estaba dirigido a un público popular y era competidor directo de Blanco y Negro. Teresa de Escoriaza colabora en este medio y en esta sección entre 1928 y 1936 con artículos de todo tipo que tratan desde moda hasta decoración pasando por problemas laborales, el valor de la mujer, la mujer y el hogar o la maternidad. En este artículo la escritora donostiarra realiza una defensa del valor del trabajo femenino y de la dignidad de los salarios y de las condiciones laborales de las mujeres para lo cual, además de criticar la falta de oportunidades de trabajo para las mujeres, aboga por la creación de sindicatos que defiendan el trabajo femenino y apunta a que ni los principios ideológicos más enraizados pueden conculcar el derecho elemental que tiene todo ser humano a ganarse la vida con su trabajo. fin de introducir economías, establecen diferentes escalas de sueldos para los funcionarios públicos, según éstos pertenezcan a uno u otro sexo, o excluyen en absoluto a la mujer de las colocaciones del Estado; los obreros mismos, so pretexto de que la mano de obra femenina está mal pagada, hacen la guerra al trabajo de la mujer, con objeto de que no se rebajen aún más las condiciones del trabajo. Todos estos motivos, que a primera vista pueden parecer razonables y justificables, considerándolos con un poco de detenimiento, se descubre que son dictados por todo, menos por la razón y la justicia. Así, por ejemplo, el impedir que la mujer que no tiene otro medio de vida que su trabajo entre en la fábrica, en el taller o en la oficina, es condenarla al hambre o lanzarla a la prostitución (y por esto entendemos entregarse con miras interesadas al otro sexo: venderse, en una palabra, ya sea dentro o fuera de las leyes divinas o humanas, dentro o fuera del matrimonio eclesiástico o civil), es someterla a la esclavitud de las industrias caseras, del trabajo a domicilio, el más duro y peor retribuido. Todo lo cual es anticristiano y antisocial, ¡antihumano!, ya que va contra todas las doctrinas y principios del Cristianismo y del Socialismo y de los sentimientos más elementales de Humanidad... Ni la desintegración del hogar, ni el paro masculino, ni la depreciación de la mano de obra se remediarán echando a las mujeres de las oficinas, talleres y fábricas, sino que con ello sólo se conseguirá agravar el mal, llegando, por ello, a faltar el pan a mayor número aún de familias y haciéndose todavía más rápida la desintegración de éstas. El único modo de protegerse contra estos males es atajando de raíz los abusos de los explotadores del trabajo femenino, por medio de Sindicatos que lo reglamenten, y haciendo entrar en ellos a las mujeres trabajadoras, para que trabajen en las mismas condiciones que los hombres, ya sea dentro de su casa, para los que opinan que la mujer no debe abandonar el hogar, y fuera de ella, sin que rebaje las condiciones del trabajo. Pero lo que no se puede, ni en nombre de Cristo, ni en nombre de Marx, ni de nadie, en el cielo y en la tierra, es privar a la mujer, por ser mujer, del derecho elemental que tiene todo ser humano a ganarse la existencia.

domingo, 20 de septiembre de 2015

O RELATOR QUE ATESOURABA PALABRAS...

O RELATOR QUE ATESOURABA PALABRAS.-







Lentamente de pouco a pouco converteuse nun observador, un curioso impertinente que anota nun caderno de tapas vermellas todo o que ve, o que escoita, o que soña, o que descubre dia a dia en cada pedra do camiño, no azul do ceo, nas sombras e nos claros, na luz que se extingue e na noite que absorbe os estragos feitos polo maltrato do dia.
Foi deste xeito, como de  relator do visto, pasou a atesourar para se mesmo na soidade daquelas follas brancas o apunte, as notas dos seus soños e así converteuse no relator que coleccionaba palabras .
Escribía palabras inconexas unha e mil veces, case sen sentido nun combate maiúsculo coa perda de razón que ia de pouco instalándose no seu cerebro e gañándolle a batalla sen darse conta. Acumulaba cousas inútiles, reflexións incongruentes, frases baleiras de contido coma se foran contos do seu propio ente no mundo esfumado e borroso no que íaselle a vida.
O rexistro micrográfico das palabras que brotaban da súa man aterecida e convulsiva atrapada pola enfermidade e cada vez mais deforme, nun proceso de transformación gradual de man; capaz de acariñar docemente, en garra retorcida sobre a nada, chegou a seren nos derradeiros cadernos un labirinto de tolemia, no que agochaba sentimentos, pensamentos, olladas a través das pálpebras pechadas dun cego, el mesmo, atrapado no medo da morte coa que convivía, un observador que acumula rexistros taquigráficos que ninguén pode entender, e traducir por mais que coñeza e domine a lingua na que transcribía o que saía del.
O recordo; polo tanto, coma un narrador de vida e esperanzas, de soños e pesadelos ensimesmado no colecciónesmo de instantes esquecidos, o verdadeiro e único habitante da súa morada interior que permanecía pechada e inviolable a calquera intento de aproximación amigable, ou procura de amor, de comprensión ou de comparticiòn do silencio cómplice e da soidade que nembargante no implicaba para el a soidade do individuo coma ser, moi ao contrario, sei que non sentiu xamais a extenuación da soidade no silencio intimo e cotián no que mergullaban os seus sentidos.
Agora que xa non está comigo, seino. Foi unicamente un home completo e total,cheo polos seus pensamentos pequenos, no infinito microcosmos da palabra na que aqueles cadernos o tiñan atrapado e da que era incapaz de fuxir, aínda non ter cadeas que o retiveran nela, como na cova escura e mítica; a caverna, o home filosofa coas sombras desdebuxadas na parede rochosa e húmida e cree que esa é a realidade do exterior, e así vai do pequeno ao mais pequeno, e do mais pequeno ao ínfimo e minúsculo, nunha sucesión máxica de cousas cada vez mais e mais insignificante ata atopar a mais pequena de todas; a morte, a  desaparición completa e absoluta da palabra .   
Angel Utrera

jueves, 3 de septiembre de 2015

EMIGRANTES (ARTIGO DA SERIE "AO PÉ DO FARELO", PARA FARO DE VIGO)


 AO É DO FARELO
EMIGRANTES.
Agora que temos de novo ante nos un longo período electoral volvese escoitar falar do que no seu dia deuse en chamar "A Quinta Provincia".



A historia da emigración é tan consubstancial ao Pais, coma o verde das nosas leiras, por elo as historias de emigrantes e emigración está tan integrada na vida das nosas aldeas, lugares, vilas, como as pegados dos que o longo do tempo nos foron deixando, mais aínda cando nos últimos anos esta sangría volve a ser a crúa  realidade dos nosos fillos, que aquí non teñen futuro, nin presente. Mobilidade exterior a chaman agora estes fantasmas do Goberno do PP.



¿Quen non ten na historia da súa familia, coñece, ou escoitou falar dun amigo, un veciño, o avó,  o pai de quen sexa, que tivo que emigrar e xa non regresou nunca mais a súa terra?.
Xa dende o século XVI os nosos devanceiros marchaban da casa os campos de Castela, coma ben deixounos retratado Rosalía nos seus poemas; Castellanos de Castela tratade ben os Galegos, cando van, van como homes, cando volven.....
Andalucía, Estremadura, Portugal, despois ó longo dos séculos XVIII e XIX, como ben da conta a toponimia de moitos lugares da Península Ibérica; Campaneira, Pampaneira, Capileira,nas Alpujarras ou no Val de Xalima, Trevejo, Eljas, Valverde, lugares onde aínda hoxe se conserva "A Fala", tan próxima a nosa lingua, si esa mesma que estamos a asasinar dende ben arriba cara abaixo entre todos e por la que senten respecto e agarimo coma reliquia sagrada, tesouro da súa historia e cultura, a que aportaron os Galegos, coa súa sangue, tan lonxe do terruño.
Despois da ignonímia salvaxe dos militares sublevados contra o lexitimo goberno da República a nosa gran guerra fraticida,  foi América a que abriunos os brazos de par en par, Arxentina, Venezuela, México, eles foron os garantes da cultura, a lingua a historia, que os vencedores aquí se empecinaron en aniquilar a golpe de fusil, pisando coas súas botas de ferro calquera intento vano de rebeldía. Comprace e sorprende comprobar como tan lonxe da nosa terra, en Bos Aires, aínda un numeroso grupo de fillos e netos de Galegos, conservan e defenden dende o Terzo da Fala, o que é tan noso. E cada mércores se reúnen no Centro Lalin-Agolada-Silleda, para recuperar aquelas tertulias doce de amigos en Galego. Impresiona que aínda hoxe exista e continúe co seu traballo incansable o chamado Lectores Galegos de Bos Aires, xente animosa que busca vincular a nosa lingua o mundo da cultura, a comunicación e a literatura. E dende logo que nos debe facer meditar a existencia dun Departamento de Lingua e Literatura Galega do Instituto Santiago Apóstolo, entre outros.
Todos eles herdeiros dos ensinos de Castelao, Alexándre Bóveda, Vicente Risco, Otero Pelayo e do amor a Terra que non se pode esquecer, malia que dende os que poden e deben defendela se faga o contrario, pisoteala e desprezala coma algo residual.
Emigrantes anos mais tarde en Europa; Francia, Suiza, Alemania, sempre coa maleta de madeira ao lombo, o bocadillo de tortilla e a morriña que tinguía os ollos en bágoas. Esta é a historia deste pobo incansable que non se pon de xeonllos, pero que cala, cala e cala.







A CIDADE INVENTADA.


Unha vez, alguén faloume dunha cidade inventada
baixo as augas salgadas dos océanos vermellos
alá no fondo escuro e abisal agardaba por nos
lonxe, mais lonxe da liña borrosa do horizonte espido.
Seica os edificios son de sal
coma cristais ardentes de coral quente.

Contoume, que nas rúas non hai xente a berrar
que as follas das arbores no son verdes 
os rosais non teñen espiñas
e os paxaros nadan en lugar de voar
e fan burbullas coma pompas de xabón
cos seus trinos de sereas cando deixan fuxir
os seus soños.