martes, 14 de agosto de 2012

Y DE REPENTE EL SILENCIO EN EL QUE HABITO.

 

Y de repente el silencio
que se aprende lentamente al compás de la leche materna
se apodera de este agujero negro que atrapa el miedo
la nada imaginaria, las noches de insomnio y duermevela
el ocaso y lo incierto.
Y de entre el ruido; el tiempo inacabado
las promesas incumplidas, los sueños rotos.


 
 

Y de repente del silencio
brota la palabra como el agua en el desierto
espejismos de oasis de palmeras y datiles,
música de entes incorpóreos, laúdes y violonchelos
espíritus terrenales celestes,
ingrávidos muertos huidos de  los oscuros recuerdos.
Y de repente del silencio
surge el estallido del fuego relámpago justiciero
el infierno imaginario en el que habito y me  pierdo.


 
 

Divago, voy y vengo
y no soy nadie,
no veo, no siento
no puedo tocar y toco,
toco como un loco,
como un poseso, beso
abrazo, acaricio, penetro y me vierto.
Y de repente el silencio recobrado
la mirada rota,
la mano al viento en el que escapo
de estas cadenas de hierro
inexistente prisionero entre estos muros inventados
de hielo, cristal y anhelos.
Y de repente el silencio en el que vivo y dormito

 


Y como borracho vomito por las esquinas
tropiezo, caigo y me meo encima sin vergüenza
mientras sigo subiendo uno a uno  los escalones
de este  silencio  eterno.