lunes, 28 de agosto de 2017

A REVISTA OLGA E O GRUPO POETICO "BILBAO".


A revista de Poesía Galega en Madrid,"OLGA"; nace do sentir dun grupo de poetas , co mesmo nome que a Glorieta onde se localiza o café que ialles server de acubillo; " Bilbao", quince poetas, que dende o ano 1996  ata o verán do 2015,se reunían no salón cheo de fume e calor de corpos daquel café aberto no 1887, co nome de "Café Comercial". Daquela glorieta de Bilbao, no Madrileño barrio de Fuencarral, polo que Eu pasaba as veces perdido no meu vagar dos poucos anos, soños e pensamentos mais ou menos negros, cun paquete de pipas de mirasol, no peto do meu pantalón de pana, dende o numero 120 da rúa Bravo Murillo ,onde vivia cos meus pais e irmans, ali mesmo ao pé do escalestrix dos Catro Caminos, cara a Gran Via e Sol, e volta pola cidade Universitaria, Moncloa, San Francisco de Sales, arriba, naquelas tardes de Sábado nas que a rutina dos estudios viase rachada a caida da tarde, por aqueles interminables meus paseos, que remataban sempre co bocata de calamares de cea, comprado nalgún daqueles bares de fritangas e chan cheos de merda, papeis manchados de grasa, cascaras e cabichas de cigarro, porque aínda non estaba proibido fumar neles.




O mais cerca que Eu nunca estiven daquel grupo de escritores e poetas que se reunían xa naqueles días, no Café Comercial, dos que por soposto non sabía nada en absoluto, era cando buscando algo, aínda que non sei moi ben que,aquel rapaz novo de pelo a lo afro que fun Eu, se acercaba a aquel local de Jose Luis, xa non me lembro dos seus apellido, sintoo: A Carcelera,  moi preto do barrio de Malasaña, que despois iase poñer de moda como lugar de copas, e movida, pero que daquela aínda resultaba bastante soso e tranquilo. 
Ali, naquel sotano, dende onde polas fiestras con reixas e barrotes de ferro podias ver pasar a xente na rúa,  mesmo podias participar nun curso de cinematografía, que tomarche un Fino Laina, ou un Tio Pepe, escoitando cante jonde ou flamenco, por cataores saidos Deus sabe de onde.



O Comercial, como case que todos os bares e cafés do Madrid mais castizo, onde os madrileños de sempre, facían gala xenerosamente mais da súa chulería, e pose ante a vida, mais ou menos chulesco, que coa retranca que nos atribuen os Galegos, abriase de par en par as rúas cunha daquela portas de torno xiratorio, que deixaba os fríos de fora, alá, en tanto gardaba o tipico cheiro doce das tertulias do café recen molido e fumeantes sobre as mesas de marmol branco, xa non os da post guerra, anos grises de fame, medo e odio, lousas e lápidas roubadas nos cemiterios, que a picaresca estivo e continua a estar a orden do día no noso Pais, pero aínda así cargadas de sentido, de historia e de palabras.

Ali ianse reunir estes homes e mulleres, saidos e chegados na diaspora, e refuxiados na capital do mundo mundial, a das Españas todas, para falar entre outras cousas de literatura e poesía, e anos mais tarde unha vez pechadas para sempre as portas do pasado, dun tempo e un espazo, nin mellor, nin peor, tan so diferente abren esta xanela maxica a través dunha revista de nome tan suxerente como cálido e sensual o mesmo tempo: Olga.











Benvidos pois a palabra, a reflexiòn, a historia de vida, esta mesma vida que vendemos, en forma de verso na que deixar pegadas de beleza, de sensibilidade, e medos e saudades, de tremores e esquecemento, de negruras e tempestades, benvidos o que Olga nos ofrece, dende xa, e van tan so tres numeros.
Parabens a Vicente Araguas, Luz Pichel, Manuel Pereira Valcarcel, Rafa Yañez, e todos os culpables desta fermosa aventura, cara as Itacas de cada quen.

Angel Utrera 

jueves, 24 de agosto de 2017

MICRO RELATOS CON SABOR A SAL..EN LA PANADERIA.

Iba Yo por el pan, (-Eso puede parecer carente de interés para vosotros, pero para  mi forma parte de mi rutina diaria, y es algo importante, porque como en el anuncio de la gaseosa, Yo sin pan no como)-, Pues digo, y empiezo de nuevo para los que han llegado tarde y se han perdido las anuncios de antes de las películas, los de seis y siete minutos entre corte y corte.
Iba Yo por el pan y me encontré con mi vecina, la del rellano del sexto, que además de estar como un tren es de Murcia, como Ninette, la de la obra de teatro, de Miguel de Mihura, ya sabéis; "Ninette y un Sr. de Murcia".
-Hola ¡.Que haces aquí?
...(La pregunta del millón, la estupidez de las estupideces, la estupidez al cubo, la estupidez elevada a la máxima potencia, que dicen los matemáticos y que nunca entendí porque en mis clases de bachillerato lo repetían machaconamente si ni Dios les hacía caso, entre otras muchas cosas: integrales, derivadas, logaritmos neperianos, todo eso que te amarga la juventud, tontamente y que cuando apruebas, ya nunca más vuelves a mirar.
Pues eso medalla de oro a la pregunta estúpida de la mañana,  cuando alguien tan ocurrente  imaginativo y simpático como Yo, capaz de bailar en la palma de la mano una sevillana a la pata coja, no tiene ni pajolera idea de que decir, mientras se pone del color de los tomates esos  mismos que ya no tienen sabor y a los que ahora dicen les van a inocular un gen para que vuelvan a saber a tomate, el de siempre, el de toda la vida, va y de repente se encuentra con su vecina, la misma de antes , ya os lo dije,  si esa que en las reuniones de la comunidad todos los caballeros como Yo, miramos de reojo y relamiéndonos como gato después de zamparse un buen trozo de bistec a la plancha con patatas, - las patatas mi gato las suele dejar, pero del bistec, como no andes listo no te deja ni el recuerdo, menudo ladrón está hecho, mas fino que algunos de los de puro y chistera, despacho de moqueta y puerta giratoria para recolocarse a dedo en una eléctrica de esas de los amigos y consejos de administración para pasar el rato y no aburrirse, ladrones de guante blanco, que se dice, no se muy bien porque, Yo no les veo ni guantes ni son blancos.
-Pues aquí comprando el pan. (Me respondió con una sonrisa de oreja a oreja, la susodicha del sexto G, al tiempo que recogía el cambio del mostrador de la panadería, manchado de harina, lo normal, en una panadería las monedas difícilmente pueden estar manchadas de mostaza, como los perritos calientes de los que me he tenido que retirar por culpa de un tal Colesterol, que se ha instalado en mi cuerpo, como un okupa en el bajo de unos grandes almacenes abandonados, y de los que nos enseñan en los telediarios entre porrazos y mangueras de agua a presión de la policía justiciera y protectora siempre vigilante.
Antes en los Tebeos aquellos que Yo cambiaba de a peseta y dos nuevos por uno viejo ya leìdo, después les empezaron a llamar comic, siempre estamos jodiéndolo todo, el pobre Carpanta vivía debajo de un puente y nadie se metía con él, pues digo Yo que sería un prototipo de Okupa de los de ahora, y no pasaba nada).
La verdad de la buena la mejor, a pregunta estúpida como la mía, respuesta de nota, Sobresaliente cum laude por la Sorbona de Paris, en lenguas muertas. Hay que joderse ¡Pues no vas a estar en una panadería probándote un bañador, vamos digo Yo, que para esas cosas sí que soy un lince.
-Adiós. (Le digo en el culmen de la originalidad, y aún no recobrado mi natural color moreno del Caribe, como los limones del desodorante, uhahahhhh frescor salvaje¡¡¡¡).
-Hala tú hasta luego. (Tengo que reconocer que ella, mi vecinita del sexto G, es muy moderna. Tan moderna como los móviles de ultima generación, como el botellón de los fines de semana, como el Camino de Santiago por etapas y taxi que te lleva las mochilas. Desde luego que sí, es más heavy que los del metal ese, pero que quieres que te diga. ¡Qué buena está ¡,claro que eso no es solo merito de ella, digo Yo que algo tendrá que ver en el asunto la herencia, y la selección de la especie, como explicó el tal Darwin, aquel gran Luterano que por primera vez afirmó que el hombre desciende del mono, y no veas la que se armó, el hombre del mono y la mujer de una costilla de Adán, y desde entonces  aquello del Hombre y el oso cuanto más feo mas horroroso. Si en aquellos tiempos llego a vivir Yo, no se lía semejante follón, solo con que me hubieran mirado, ya habrían llegado a la misma conclusión y sin tantos estudios de campo y laboratorio...).
-Que te doy? Era la panadera, que me sacaba finalmente de mis elucubraciones perdido en el túnel del tiempo por el que me había adentrado en pos de las curvas peligrosas del trasero de mi vecina, la mirada fija en el techo, por cierto que no le vendría nada mal una mano de pintura y las manos en los bolsillos, un día de estos tengo muy seriamente que plantearme dejar de fumar, con esa tos que me entra al levantarme...
- Que? Ah¡¡¡.Si. Dame la barra pequeña.
Le pagué con el euro que al colocarlo sobre el mostrador  se fue a tomar por  saco debajo del armario del pan, y salí con la urgencia del que sabe que lleva escrito en la cara el ridículo.
Desde entonces no volví a aquella entrañable panadería de mi barrio donde el pan era de harina bien amasado y horno de leña, con olores a pan recién cocido y conversación amena, todo por el mismo precio y empecé a comprar en el súper de los demonios una de esas baguettes mas chicle que pan. Pero por lo menos me libré de las tentaciones y sueños húmedos y ya no tuve que acudir al viejo y apolillado confesionario de Don José, mas sordo que una tapia, y que me daba la absolución sin enterarse de nada, a confesarle mis pecados.

Menos mal.   
Angel Utrera

  






martes, 22 de agosto de 2017

CRONICA DE UN HOMBRE BUENO . (ALEXANDER VÓRTICE)

"Aquel que desee visitar el circo de los espantos solo debe mirarse al espejo  y esperar una contestación.....
Son pocas las personas que escuchan la llamada de lo indispensable y siguen el camino que les ha llevado al punto exacto donde habita la verdad (un templo de sal  en medio de la laguna donde se forjaron las ilusiones de aquellos entes que anhelan mantenerse firmes ante la duda que les aleja del conocimiento).

Esos hombre y mujeres suelen habitar en lugares apartados, padeciendo la mayor de las soledades por motivos de supervivencia o simplemente por motivos de desengaño. Con demostraciones poco recurrentes pero necesarias, pasan por la vida, y muchas veces son señalados por el ganado que las rodea, otorgándoles la etiqueta de raros, idos  o desquiciados.
Y peso a esto, siendo conocedores de lo que no se ve fácilmente, en ocasiones son capaces de mostrar felicidad".
Crónica de un Hombre Bueno (Alexander Vórtice).

Sirva de introducción este breve texto, para explicar el juego duro, de auto reflexión en el que el Autor se sumerge desde el primer párrafo de su obra, sin contemplaciones ni tapujos, e un dialogo moral en el que las dudas, los temores, lo invisible y el horror visible y cotidiano de nuestro entorno, nos golpea hasta el KO, sin conmiseración, ni desmayo.
Seres nacidos del egocentrismo, de la perfecta putrefacción de la insatisfacción y el desencanto, que exponen sus normas como moneda de cambio, sin vergüenza: la injusticia, el egoísmo, la falta de respeto por el medio y nuestro mundo que agotado se desintegra y en medio del caos, un hombre solo, un hombre justo, un hombre bueno tal vez, en una continua reflexión consigo mismo, y sus contradicciones, en un debate agotador entre vivir o morir, entre la ausencia de esperanza o el futuro, entre el lamento el arrepentimiento y la inacción, o el convencimiento de que solo actuar y combatir contra sí mismo, y todo, puede tener como justificación final un nuevo orden quizás mejor, quizás peor, pero sin duda diferente.
"....El joven era plenamente consciente de que su cuerpo estaba situado en el mundo de los sueños, un lugar solo descifrable por aquellas personas que reniegan plenamente de la realidad que les haya tocado en suerte."
Hombre luz, en medio de esta oscuridad de un mundo que se extingue, como la llama de una antorcha, como el cabo de una vela, como la ilusión, los sueños y las esperanzas, del hombre en el hombre.


"Los seres sin sombra son entes inmateriales que jamás alcanzaron  comprender al ser humano, por mucho que lo intentasen, por mucho que se adentrasen en sus actos equivocados procurando respuestas."
Quién sabe, si Alexander tan solo camina, deambulando como borracho insomne buscando el sentido de lo absurdo, por los senderos de Locke, por los vericuetos y laberintos del propio "hombre lobo para el hombre", locución con la que Plauto en su obra Asinaria, ya nos marcaba las pautas de lo que la filosofía siglos más tarde, por boca de Jean Jaques Rousseau, o el mismo Thomas Hobbes, o Althusser nos iba a descubrir con absoluta crudeza; el egoísmo como autentico y único motor de la sociedad, la invención del amor, como un placebo un soma que de felicidad y encandile al ser humano .
  La especie humana es única en el reino animal, ya que no hay correspondencia entre su dotación anatómica hereditaria y sus medios de subsistencia y defensa. Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen la función de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico. Nuestra forma principal de adaptación biológica es la cultura, no la anatomía.

 Posiblemente Alexander Vórtice, en su reflexión esférica y continua encuentra, por lo menos busca honestamente, una puerta a este laberinto de Teseo, y esta Crónica de Un Hombre Bueno, sean como las alas de cera de Ícaro, claro que si éste se empeña en volar en dirección al Sol, no tendremos salvación.

"Un mundo absolutamente empobrecido fue lo que se encontró Balzak cuando salió a la calle al tiempo que sentía el abandono de los criterios que nos concedes orden y justicia".

Las dudas, el terror, los mundos invisibles que habitan a nuestro alrededor y las conspiraciones que intentan acabar con toda la humanidad son los argumentos básicos de esta trama ambientada en un mundo que llega a su fin entre los lamentos de la mayoría de hombres y mujeres y la lacónica esperanza de un hombre bueno que se debate entre vivir o morir con el resto de sus semejantes”.

En definitiva una obra compleja, plena de citas, de reflexiones, y de actos de contrición, de desnudar la mente, y el corazón, y dejar que este "Hombre Bueno", tal vez escriba su crónica y sea su salvación, desde luego la nuestra será no quedar impasibles ni indiferentes ante las paginas y la lectura de este libro de pensamientos, negros oscuros, pesimistas o quién sabe, depende; como el cuento de la botella: Para unos medio vacía, para otros medio llena. 
"Justo en el momento que se alejaba, de aquel admirable vergel sospechó que todo estaba a punto de comenzar de nuevo ya que los círculos nunca lucen aristas".
Al final, Alexander nos deja entreabierta una de las hojas de una puerta cualquiera que nos debe conducir al otro lado, si tenemos el valor de traspasarla, pero quién sabe si sobre el quicio de la misma, nos habrá colocado alguna sorpresa que al empujarla se nos venga encima sorprendiéndonos, tal vez, sin duda será una buena oportunidad para sorprendernos nuevamente en su próxima obra, pero eso ya es otra historia.
"-¿Y como podré Yo librarme del fin de los tiempos si no soy más que un ser de carne y hueso, una sensatez como otra cualquiera... ?"


Angel Utrera.


Alexander Vórtice (Pontevedra, 1979), es poeta, columnista, escritor y colaborador en "Diario de Pontevedra", PontevedraViva.com, la revista literaria “Hablando con Letras” y en diversos blogs literarios tanto en España como en Sudamérica.Sus obras publicadas hasta el momento son 'Destilería Ocaso' (2004), 'Neurosis Tremens' (2005), 'Material de Soños' (2008), 'Dios y Otros Superhéroes' (2013), "Atrofiadas as Estrelas" (2015) y “Crónica de un Hombre Bueno” (2016).