jueves, 8 de marzo de 2012

MEU PAI "IN MEMORIAM"








AO PE DO FARELO.
MEU PAI. “IN MEMORIAN”


Cando bautizamos o noso fillo David, recordo que na cerimonia o Pai, nesta caso Eu, tiña que entregar o bebé a comunidade cristián que acollía o neófito no seu seo, e pronunciar unhas palabras solicitándolles o acolleran. No meu caso dixen entre outras cousas que sentía una tremenda responsabilidade e que ogallà conseguira facer do neno unha boa persoa, un home de ben, xusto e digno do respecto dos demais, e que o mais difícil para nos ía ser non cometer excesos nin erros, porque os rapaces cando chegan non levan baixo o brazo manual de instrucións, e cada quen ten que facer as cousas o mellor que sabe.
E curioso que co paso do tempo cada vez mais teño a certeza de que algo así deberon pensar os meus pais, e agora que xa non están ningún dos dous sinto un inmenso baleiro, como si me faltara un bo anaco do que Eu son porque eles así o quixeron e loitaron por conseguilo.
A morte ten isto de cruel. Supón unha fractura, un final irremediable e definitivo que moitos de nos non somos quen de aceptar ata que o tempo vai mitigando a dor, e recubre cunha capa brumosa de esquecemento o que perdimos.
Finalmente nos queda a certeza do bo, os mellores recordos e as cousas boas que fixeron por nos e en tanto que alguén de nos teña un mínimo recordo deles, non morren absolutamente. Unha persoa so desaparece deste mundo cando ninguén garda recordo consciente ou inconsciente da súa pegada nesta terra.
No meu caso hoxe pago unha débeda de gratitude, de cariño e amor filial, de recoñecemento polo que os pais, o meu e os de cada un de nos, foron capaces de facer día a día, con moito sufrimento, traballo e penurias, amarguras e desencantos, decepcións e tristuras, por suposto tamén con alegrías, e amor, moito amor. Porque a vida non é posible sen amor, gratitude, cariño, renuncia e entrega sen limite e incondicional nun tempo gris cheo de penurias e dificultades, o que lles tocou vivir.
Hoxe, agora que nos deixou para sempre fai tan so uns dias, quero recordar a súa rectitude, o seu esforzo e traballo para que viviramos mellor, e disfrotaramos da vida. Curiosamente a meu pai non o matou a enfermidade, senón o deixar de traballar ao acadar a merecida xubilación, porque o seu fin ultimo neste mundo era dende moi neno o traballo: “Gañaras o pan coa suor da túa fronte”. Biblica maldición na que se condenan e afonden moitos.
As veces gastaba un bo mal xenio e resultaba moi difícil de convencer e mudar nas súas conviccións, para iso estaba miña nai, sempre facendo de nexo e mediadora entre os fillos e o pai. E posiblemente equivocouse miles de veces, ¿E quen non ?
Seguro que si puidera habería cambiado cousas das que fixo, ou deixou de facer, pero naturalmente resulta imposible, a vida é así, un labirinto no que resulta moi difícil atopar a saída, e na que o único certo e que o final chega coa morte, a que todos pagamos mais tarde o mais cedo o tributo do vivido.
Meu pai viviu a súa vida, foi un bo home, e tivo no derradeiro instante os fillos o seu carón para despedilo, aínda que sempre me quedará a dubida de se tivo consciencia delo. Quizais non foi modelo de nada, pero do que estou completamente seguro e de que fixo as cousas o mellor que soubo pensando sempre en nos.
Sempre o recordarei con tenrura e gratitude mentres repito para min aquela, sua poesia preferida: Feria de Jerez! ¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja que gasta diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres! .(Jose Mª.Peman).
(Artigo do Faro de Vigo).
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O poema de Peman, -poeta oficial e oficioso do rexime Franquista e o seguinte:
FERIA DE ABRIL EN JEREZ

Y es que Andalucía
es una señora de tanta hidalguía
que apenas le importa "lo materiá".

Ella es la inventora de esta fantasía
de comprar y vender y mercar
entre risas, fiestas, coplas y alegría
juntando a la par
negocio y poesía...
La feria es un modo de disimular.

Un modo elegante
de comprar y vender.
Se lo oí decir a un tratante:
—Hay que ser inglés
pa hacer un negocio

poniéndole a un socio
un parte con veinte palabras medías,
que cada palabra cuesta un dinerá.
"Compro vagón muelle cinco tonelás.
Stop. Urge envío..." ¡Qué cursilería!
......................En Andalucía
con veinte palabras no hay ni pa empezá...
¡Que al trato hay que darle su poco de sá!...

Lo de menos, quizás, es la venta.
Lo de más, es la gracia, el aqué,
y el hacer que no vuelvo y volvé,
y el darle al negocio su sal y pimienta
......................como debe sé.
Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez!
¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!

......................Jerez. El cielo bonito
......................se viste de oro y añil.
......................Lo mismo iba Joselito
......................aquella tarde de abril
......................en la Maestranza, en Sevilla.

......................—¿Te acuerdas? — ¡Qué maravilla
......................de tarde de primavera
......................llena de luz y de olor!
......................De allí se fue a Talavera
......................—¿te acuerdas?— y no volvió...

......................Pero volvamos al caso.
......................Móntate a la grupa mía.
......................No hay en toda Andalucía
......................caballo de mejor paso
......................ni de andar más señoril.
......................Vamos a echarle un vistazo,
......................niña, a la feria de abril.

¡Qué filosofía
la de aquellos mulos castaños! El lote,
bajo la modorra pesada del día,
parece hecho en barro. Por delante, al trote,
pasa un señorito, cruza un ganadero,
dos coches, un auto... Nada les asombra;
cada uno busca su pizca de sombra
bajo las orejas de su compañero.

Y se empieza el trato.
Pinta un garabato
la vara de "El Coli". Se apoya en el anca.
Saca su pañuelo —verde y raya blanca—,
lo dobla, lo guarda sacando la punta,
tose, escupe, pisa, se para y pregunta:
—¿Cuánto das por ella, Currito Duran?
—De los setecientos no paso un real:
es gacha y rendida sobre el menudillo.
—¿Tienes mal la vista? —La tengo cabal.
—¿No es buena la jaca? —Para un organillo.
—¿Lo dice la envidia?
—La formalidá.
—¿Estás ya pintón?
—Tengo hiperclorhidria.
—Pues ve a Lanjarón...

Y rueda un lejano sonar de cencerros
y un mugir de vacas y un ladrar de perros.
Rebuzna un borrico, grita un mayoral,
se ha escapado un mulo, corren tres gitanos.
La yegua alazana se ha puesto de manos,
y ha encallado un "Austin" en un barrizal.
Zumba un rebullicio, largo y palabrero.
—Mira, tito Jaime. — ¡Parece un inglés!
Y en un alazano pasa, caballero,
con chaqueta corta, don Pedro Domecq el Marqués.

Y hay el viejo negro, cenceño y enjuto,
que vende globitos:
y el que a dos reales retrato al minuto,
y el que ofrece flores y el que vende pitos,
y el gitano viejo que olímpicamente,
tratando sus burros, charla, llora y miente
con el gesto grave de un emperador:
ricitos de negra, mirada gatuna,
la cara verdosa como la aceituna
y los dientes blancos como el alcanfor.

Y luego el paseo: la hirviente
cascada de coches y gente
que orlan las barracas.
Gritos, altavoces, tambores, matracas:
—"Pasen, pasen, pasen. Vean la serpiente.
No hay peligro alguno. La entrada, un real."
"Pasen, pasen, pasen. Costumbres de Oriente,
vistas y figuras. No hay nada que atente
contra la moral."
—Y lan, lan-campanas; y tan, tan-tambores
y tarararira trompa y cornetín,
y un puesto de tortas, y un puesto de flores,
y uno de alfileres falsos en serrín;
y gente y más gente
que viene y que va
y una voz chillona que en los caballitos
comenta inocente:
— ¡Qué gusto que da! —;
y voces, y pitos:
"Pase el señorito,
pase el caballero.
Museo de Joselito,
con la muerte de Granero..."

Y un bullicio jaranero
que va y viene y corre y anda,
y el vals de "Luisa Fernanda"
tocado con un trombón
y el quejido largo de un acordeón
y una voz: "El ciego: tened compasión."
Y otra: "Una limosna para el pobre manco..."
Y los cencerritos que en el tiro al blanco
mueven unas tristes vacas de cartón.

Se luce el recluta junto a la niñera
y la mamá obesa vestida de raso
lleva dos de largo y una tobillera.
¡Y qué dialoguillos se cogen al paso!
—¿Y aquella barraca, qué es?
—¿Qué dice el letrero? —Petit Cabaret.
—¿Y el cartel qué pinta? —Pues, una mujer
en malla y camisa.

— ¡Qué desfachatez!
Juana, Paca, Elisa:
pasar más aprisa...
¡Esto no se ha visto jamás en Jerez!

Y así va la feria:
como en una noria,
una, cien, mil veces
pasa el cangilón.
Y así se va el día. La noche ha cerrado.
Llega el farolero, gruñón y cansado,
que viene apagando la iluminación.
Y queda un borracho, que, de lado a lado,
va gritando: " ¡Viva la revolución!"

Pasó el rebullicio, pasó la alegría...
Así son las cosas de esta Andalucía:
la forma brillante
y el fondo vacío;
para poco cante,
muy largo el jipío.

A menos negocio, mayor fantasía,
así son las cosas de esta Andalucía:
más sal que sustancia... ¡Feria de Jerez!
¡ Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!
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