EL FEMINISMO DE AQUELLA SECCION FEMENINA.(HISTORIAS DE LA HISTORIA)

La Sección
Femenina, surgida en el año 1934 fue en su momento la rama femenina de aquella organización
político militar creada por los seguidores de José Antonio Primo de Rivera, con
unos principios y estatutos de organización social con ideología netamente
fascista; Falange Española, posteriormente Falange Española y de las JONS.



En el comienzo las mujeres de la Sección femenina desempeñaron un papel de relevancia, en los preparativos del "Glorioso Alzamiento nacional", ya que no levantaban sospechas en el bando republicano, en su rol de sumisas mujeres, jovencítas dóciles y amas de casa, sirviendo de enlaces, trayendo y llevando mensajes y consignas, entre los presos de falange, encarcelados por sus actividades más o menos delictivas contra el legitimo poder de la II República, que a la postre acabarían derrocando, estos, los dirigentes de Falange y militares golpistas afines a la asonada militar.


No podemos
olvidar que tras la muerte del general y el progresivo desmantelamiento del
Movimiento, el Ministerio que ocupaba y todo su organigrama y gobierno en la
sombra, más de treinta mil mujeres que trabajaban para esta organización, y por
lo tanto estaban vinculadas a esta Sección femenina, fueron recolocadas, en
departamentos y secciones de diferentes ministerios, bibliotecas públicas y
otros organismos de corte más o menos
franquista, sin que nunca se llevase a cabo una selección, ni un filtro
adecuado sobre su cualificación, capacidad, meritos o valía, salvo el de ser
miembros de esta sección femenina y por tanto afín al Régimen
Algunas de las
perlas y muchas de las enseñanzas contenidas en aquellos manuales son dignas de
no olvidar, sobre todo en estos tiempos en los que la violencia de género, el
machismo, la desigualdad social, hombres y mujeres, continúa sobre el tapete en
nuestra sociedad, y en muchas otras.
No podemos
olvidarnos que la mujer abandonó su estatus de "incapacitada",
legalmente, lo que la obligaba a estar sometida a la voluntad del padre, y posteriormente
del marido, de por vida, impidiéndole incluso abrir una cuenta bancaria, sin el
consentimiento expreso de aquellos, hasta los años ochenta del siglo pasado.
Este extracto es un compendio de instrucciones y normas,
sacado de los libros de "Economía doméstica para
bachillerato y magisterio", "Sección Femenina "de la
Falange Española y de las JONS (1958).En el se convierte a la mujer en un
sumiso animal de compañía, en una esclava sexual, donde se aconseja a la
mujer estar dispuesta a todas las "prácticas sexuales inusuales" que se le ocurran al
marido: entre otras lindeces por el estilo:
"Si tu marido te pidiera prácticas
sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes".
Realmente pone
los pelos de punta pensar que esto formaba parte de la educación
que recibían las "señoritas" falangistas y no falangistas,
nuestras madres y esposas hoy, durante aquellos años, en donde se
relegaban a la mujer a un mero objeto sexual, tratándola con una ausencia total
de respeto, y de reconocimiento a su importantísimo papel dentro y fuera de la
familia, por supuesto ya no nos referimos a su derecho a acceder al mercado
laboral, o a formarse en las aulas universitarias, y labrarse una carrera
profesional, porque eso resultaba totalmente impensable en esta sociedad
machista .
Una mujer que
tenga que atender a las faenas domésticas con toda regularidad, tiene ocasión
de hacer tanta gimnasia como no lo hará nunca, verdaderamente si trabajase
fuera de su casa.

y si se piensa en los movimientos que son necesarios para quitar el polvo de los sitios altos, limpiar los cristales, sacudir los trajes, se darán cuenta que se realizan tantos movimientos de cultura física que, aun cuando no tienen como finalidad la estética del cuerpo, son igualmente eficacísimos precisamente para este fin.”
“Las mujeres nunca descubren
nada; les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para
inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar,
mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho.”
“Sabes que
existen vicios que existen las pasiones, que existen los amores prohibidos;
pero todo, todo ello, es lo más triste, feo y pecaminosos de la humanidad. Todo
ello está reñido con tu anhelo de perfección de limpieza moral: todo ello está
reñido con tus ilusiones.”
“La mujer sensual tiene los ojos hundidos, las
mejillas descoloridas, transparentes las orejas, apuntada la barbilla, seca la
boca, sudorosas las manos, quebrado el tallo, inseguro el paso y triste todo su
ser. Espiritualmente, el entendimiento se oscurece, se hace tardo a la
reflexión; la voluntad pierde el dominio de sus actos y es como una barquilla a
merced de las olas; la memoria se entumece. Sólo la imaginación permanece
activa, para su daño, con la representación de imágenes lascivas, que la llenan
totalmente. De la mujer sensual no se ha de esperar trabajo serio, idea grave,
labor fecunda, sentimiento limpio, ternura acogedora.”
“Ten preparada una comida
deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente su plato favorito.
Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje,
Coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro
día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es
proporcionárselo.
Durante los días más fríos
deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje
frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una
satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el
momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con
una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale
hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que
los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares
de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y
estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un
sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o
caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones
su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en
práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente
insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de
ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de
los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo
en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El
desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante
positivo.

“A través de toda la vida, la misión de la mujer es
servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: "No es bueno que el
hombre esté solo". Y formó a la mujer, para su ayuda y compañía, y para
que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue "el hombre". Pensó
en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil.”

“La vida de toda mujer, a pesar
de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de
encontrar a quién someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los
minutos de todos los deseos y las ilusiones, es el estado más hermoso, porque
es la absorción de todos los malos gérmenes -vanidad, egoísmo, frivolidades-
por el amor.”

Desgraciadamente aún nos queda un
largo camino por recorrer, y desafortunadamente vemos un día sí y otro también
actitudes y comportamientos más que reprobables, contra la igualdad de géneros,
y en el ejercicio de la violencia machista y de esta falsa supremacía del
hombre, así que no podemos descansar ni mirar para otro lado, porque todos
somos culpables y estamos en peligro, cada vez que ocurre un caso de violencia
o menoscabo de cualquier tipo contra la mujer.
Leyendo detenidamente las consignas de este manual se comprende que algunos hombres, aún hoy no acepten el rol de igualdad, el papel de tu a tu de hombres y mujeres en nuestra sociedad.
Angel Utrera.
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