domingo, 10 de abril de 2011

EL TIEMPO PERDIDO.





El hombre de agua
atrapado por las sombras
escapó de las trampas de sus sueños.
Miró aquel cuerpo desconocido
en el hueco de su espalda escondido
aquella huella compañera de fracasos y esperanzas.
Dejó que su mirada desnudara
la tibieza de sus senos
el miedo ante aquel vientre seco femenino
su sexo húmedo
las palmas de sus manos.
Y se perdió tras los visillos gastados
entre las gotas de lluvia tras los cristales
volando libremente desde el silencio del cuarto
escalón tras escalan
hasta el asfalto mojado
Y la nada, en una huida falsa.
El hombre de agua
sintió frío, y por primera vez frente a frente
el peso de su soledad huraña era su amiga.
Escupió con sorna los restos, de sabor amargo
de tanto hastío
bajó la cremallera de su pantalón tejano de marca
y tomó aquel miembro flácido con asco contenido
con el que orinó despacio
recordando aquel tiempo perdido,
mientras resonaba el disparo liberador
con el que rompía las cadenas
en sus oídos,
triste canción de olvido.
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