lunes, 13 de febrero de 2012

AQUELLA VIEJA SILLA DE ENEA JUNTO A MI VENTANA.....





La vieja silla de enea
descansa en el rincón del olvido
junto a la ventana del pasado.
El aroma mágico del café recién molido
del azúcar quemado y la canela en rama
del arroz con leche cocido y derramado,
impregna de vacíos mis recuerdos
de una infancia ya olvidada
y me sirven de acompañamiento
en esta sinfonía de sombras borrosas
y nostalgias de otros tiempos
recobrados del silencio en el que vago.
Incapaz de reconocer lo que siento
no puedo ver, ni oír el lamento del viento
tras la puerta cerrada del pasado
en que me encierro.
Y así, sin excusas ni esperanzas
me voy convirtiendo en algo inerte,
una pesadilla, un mal sueño
en tanto que el olor rancio a madera verde
y vino añejo
a óxido salado de hierro viejo
y tierra mojada
me cierran las puertas del cielo
que abiertas al viajero
en una noche estrellada de invierno
se ofrecen en posada, de este presente,
como una silla vieja de enea apolillada
en un rincon oscuro de mi mente.
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