DAVID FOSTER WALLACE.....LA BROMA INFINITA.
Nació en Ítaca, en el
Estado de Nueva York, en 1962, hijo de profesores universitarios, su padre de
filosofía y su madre de literatura. Sus primeros libros La
escoba del sistema (1987)
yLa niña del pelo raro (1989), escritos cuando tenía
veintitantos años, llamaron la atención por la fuerza incendiaria del lenguaje
y la radicalidad de sus planteamientos literarios.

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Punta de lanza de una
generación literaria que incluye nombres como William T. Vollman, Richard
Powers, A. M. Homes, Jonathan Franzen o Mark Layner, una generación convencida
de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la
estética periclitada del realismo, la obra de Foster Wallace supone una forma
radicalmente nueva de entender la literatura.
Sus estructuras narrativas
son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los
códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa tentacular mimetiza
los sistemas del paradigma cultural en que vivimos: el vértigo de las
comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes
corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del
entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del
terrorismo.
Tuve ocasión de entrevistar
a David Foster Wallace para EL PAÍS en dos ocasiones. Hablando de su magnum
opus, el escritor se
lamentó de que a casi todo el mundo se le hubieran escapado los aspectos más
sombríos de la novela, que consideraba una obra cargada de matices trágicos:
"Desde un punto de vista materialista", declaró entonces el autor,
"los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy
potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso,
entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada
que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de
malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue
pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el
Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto
de comenzar en Irak". Señalando otro de los aspectos fundamentales del
libro, añadió: "Otro tema central de la novela es el fenómeno de la
adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas
hasta otras formas más genéricas de adicción".


En este sentido, el
novelista estadounidense tenía ciertas reservas acerca de la omnipotencia de
Internet: "No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de
información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se
acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a
discernir a la hora de elegir. La explosiónpunto.com es la destilación de la ética
capitalista en estado químicamente puro".
Campeón del
experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de
artificio realizado en el vacío: "Lo esencial es la emoción. La escritura
tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy
sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la
boca del estómago. Lo demás no sirve para nada".
La inesperada desaparición
del escritor en plena posesión de su talento ha causado una profunda desazón
entre sus seguidores: éramos muchos los que estábamos convencidos de que lo
mejor de David Foster Wallace estaba aún por llegar.
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