EL ARTE DE LOS SUEÑOS HUMEDOS. -( EUGENIO GRANEL-CRUZEIRO SEIXAS- URBANO LUGRIS-MANUEL PATINHA).....
O outro dia na casa do meu bon amigo MANUEL PATINHA , en Montecorouto de Ferrol, falando das nosas cousas entre o cheiro da trementina, e o oleo no seu estudio taller de artista consagrado coma realmente xa é, fixenlle unha reflexiòn modesta na comparativa do xenio doutros enormes artista e pintores, que admiro; esta mesma que hoxe traio aqui., na figura de URBANO LUGRIS, EUGENIO GRANEL, E CRUZEIRO SEIXAS, evidentemente cada quen coas suas particulariedades, personalidade e estilo propio e diferenciado.....pero para min teñen un punto en comùn na sua obra pictorica, OS SOÑOS HUMIDOS....
URBANO LUGRIS.-




Al mismo tiempo que realizó sus primeros pasos en el mundo del arte, comenzó los estudios de Perito Mercantil en A Coruña, abandonándolos para trasladarse, en 1930, a Madrid, donde se mezcla con el ambiente de la bohemia vanguardista. Con Rafael Dieste se integró en las Misiones Pedagógicas, con las que recorrió diversas ciudades españolas diseñando figurines y decorados para el teatro La Barraca. En esta época conoció a Lorca y Alberti.
Cuando estalló la Guerra Civil, Urbano Lugrís se hizó voluntario en el ejército, marchándose al frente de Asturias. Se CASÓ

En 1954 fundó en A Coruña la revista Atlántida, con sus amigos Mariano Tudela y José Mª de Labra, en la que participó activamente, realizando artículos y poesías, además de NUMEROSAS

Murió en 1973, la víspera de Nochebuena, en Vigo.
Lugrís fue un pintor casi autodidacta, bohemio y anárquico, poeta, ilustrador y muralista. Su obra pictórica refleja una predilección por los temas marineros, y en ella transcribe un detallado mundo onírico, idealizado y soñador. Sus cuadros, casi siempre pintados sobre tabla en pequeños y medianos formatos, son el reflejo de un poeta recreador de mitos y leyendas, de aventuras de barcos desaparecidos bajo las aguas, y narraciones fantásticas en formato bidimensional a la manera de un Stevenson o un Conrad.
Estuvo influenciado por su padrino, el escritor Francisco Tettamancy y Gastón, gran amigo de su padre. Éste le contaba una gran cantidad de leyendas célticas y le contagió la fascinación por el mundo onírico. Tomó, a su vez, conceptos de la pintura metafísica italiana, sobre todo de Carrá y Chirico, y del surrealismo francés, de la pintura de Tanguy y Magritte. Algunos autores quisieron relacionarlo con Dalí, basándose en el uso del azul como color principal en sus cuadros, pero este detalle no lo toma del catalán, sino de Platinir.
En lo referido a la literatura, están presentes en su obra pictórica autores como Manuel Antonio, Luz Pozo Garza, Valle-Inclán y, sobre todo, Julio Verne, escritores relacionados con el mundo marino. En sus artículos y poesías, Lugrís utiliza el seudónimo literario de Ulyses Fingal, una fusión de la herencia grecolatina y el mundo de las sagas nórdicas de raíz céltica.
MANUEL PATINHA...
Manuel Patinha, Póvoa Sta Iria (Portugal) 1949.
Estudia en la Escuela Industrial de Vila Franca de Xira, para ingresar posteriormente COMO
voluntario en
la marina de guerra portuguesa. Viaja por Europa, América y Africa. Despues de
sufrir un duro accidente Patinha viene a España.Vive un tiempo en Madrid, donde
pinta acuarelas.
Estudia en la Escuela Industrial de Vila Franca de Xira, para ingresar posteriormente COMO



De formación autodidacta, colaboró ACTIVAMENTE



En 1971 realiza su primera exposición individual en su localidad natal, Póvoa de Santa Iria.
En 1973 participa en el Salón de Primavera de Estoril, y en el Salón de Otoño de la misma ciudad. Desde enconces, casi cuarenta exposiciones individuales y mas de cien colectivas, en España y Portugal hablan de la trayectoria de este artista multidisciplinar.
Patinha participa en las ediciones VII, VIII y X del Premio de Grabado Máximo Ramos, en Ferrol, del que FORMA


En 2000 realiza exposiciones individuales en Coruña, en Mitra, (Portugal) y en la Universidad de Aveiro. En Portugal vuelve a exponer en 2001, en Marco de Canaveses.
La editorial Nova Galicia publica en 2003 el libro "Artistas Gallegos: escultores", con un capítulo dedicado a Manuel Patinha, escrito por Chechu Blanco, donde se muestran 26 esculturas de Patinha.
La Fundaçăo Cupertino de Miranda celebra la exposición antológica "Manuel Patinha: o olhar inteligente", en Vila Nova de Famalicăo, en 2005, donde se muestran dibujos, pinturas y esculturas de Patinha.
En 2006, participa en el "II Encontro coa Pintura e a Poesía" y en el "I Simposio Internacional de Escultura Pazo de Mariñan", que se celebran en el Pazo de Mariñan. El Museo Provincial de Lugo celebra la exposición "Manuel Patinha, proceso del alma".
En 2007 participa en el "II Simpósio de Escultura em Granito de Penafiel", en Portugal.
El Concello de Ferrol le dedica una exposición antológica: "Manuel Patinha : 20 anos de escultura", en el Centro Cultural Torrente Ballester, entre octubre y diciembre de 2009.
En 2010, participa en la "Golden Ages, tributo ao vinho", que se celebra en el Museo do Vinho Bairrada, en Anadia, junto a obras de Cruzeiro Seixas, Ana Cristina Leite, Duarte Vitória y Sobral Centeno.
2011, Se publica el libro "Catálogo del patrimonio artístico de la Diputación Provincial de Coruña", donde figuran cinco obras de Manuel Patinha. La Diputación de Coruña organiza la exposición itinerante, "Arte na Provincia: espazo e creación II", donde figura una obra de Manuel Patinha.
2012, La Sala de Exposiciones de la Deputación Provincial de Ourense acoge la muestra "Suave e preciso", esculturas de Manuel Patinha.
La Catedral de Santiago de Compostela recibe la escultura "800", obra de Manuel Patinha, pieza que conmemora el 800 aniversario de la consagración de la Catedral de Santiago.
Marzo de 2013, Manuel Patinha partcipa en el "I Simpósio Internacional de Escultura", en Vale de Cambra, (Portugal).Premios:
1993 premio de
adquisición III Certamen Isaac Díaz Pardo (A Coruña).
1995 ganó el Premio BMW de Escultura de la VIII Bienal Internacional Vila Nova da Cerveira.
1997 primer premio de escultura, "I Encontro coa Música" Círculo de BBAA
1997 mención de honor en el III Foro Atlántico de Arte Contemporaneo, A Coruña
1997 Primer Premio de Escultura Cidade de Lugo, en Lugo
2004 premio de adquisición VIII Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
2004 Primer premio de pintura, V Salón de Otoño de Pintura, Deputación Provincial de A Coruña
2005 Primer premio Concurso Monumento Homenagem ao Forcado, Vila Franca de Xira (Portugal).
2006 premio de adquisición IX Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
2008 premio de adquisición X Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
1995 ganó el Premio BMW de Escultura de la VIII Bienal Internacional Vila Nova da Cerveira.
1997 primer premio de escultura, "I Encontro coa Música" Círculo de BBAA
1997 mención de honor en el III Foro Atlántico de Arte Contemporaneo, A Coruña
1997 Primer Premio de Escultura Cidade de Lugo, en Lugo
2004 premio de adquisición VIII Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
2004 Primer premio de pintura, V Salón de Otoño de Pintura, Deputación Provincial de A Coruña
2005 Primer premio Concurso Monumento Homenagem ao Forcado, Vila Franca de Xira (Portugal).
2006 premio de adquisición IX Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
2008 premio de adquisición X Certamen Isaac Diaz Pardo (A Coruña)
CRUZEIRO SEIXAS......

Frequentou a Escola António Arroio, onde
fez amizade com Mário
Cesariny, Marcelino Vespeira, Júlio
Pomar e Fernando
Azevedo. 2
Em meados da década de 1940
aproxima-se do neorrealismo, de
que se afasta quando adere aos princípios do surrealismo.
Juntamente com Mário Cesariny , António Maria Lisboa, Carlos
Calvet, Pedro Oom e Mário-Henrique Leiria, ENTRE
outros, integra o grupo Grupo
Surrealista de Lisboa, resultante da cisão do recém formado movimento surrealista português.
Participa na exposição desse grupo em 1949 (1ª exposição dos Surrealistas,
Lisboa). 2


Regressa a Portugal em 1964.
Recebe uma bolsa da Fundação Calouste Gulbenkian em 1967. Nesse mesmo ano realiza uma
pequena retrospetiva na Galeria Buchholz (com folha volante de Pedro Oom e prefácio
de Rui Mário Gonçalves) e expõe na Galeria Divulgação, Porto. Em 1970 expõe
individualmente na Galeria de S. Mamede, Lisboa, um conjunto de desenhos "de
uma imagética cruel, ilustrações possíveis de Lautréamont". 5 2
Trabalha COMO
programador nas Galerias 111 e S. Mamede,
Lisboa. Viaja pela Europa; entra em CONTACTO
com membros do surrealismo internacional.
Radica-se no Algarve na década de 1980, trabalhando como programador de
diversas galerias. Colabora em revistas internacionais ligadas ao surrealismo,
a que sempre se manteve fiel. 2


O traço certeiro de Cruzeiro
Seixas, "de limites apurados e atmosferas de vertigem […] edifica
um mundo desolador em que a face onírica e literária não esconde a violência do
conjunto, destruindo toda a possibilidade de quietude". Mas essa noite
primordial e inquietante "soube coexistir com paisagens mais ligeiras e
felizes, como algumas das pintadas nos anos de Angola, e com citações plásticas
da história da arte, num jogo de grande prazer plástico, bem como com objetos
dotados de flagrante poética, na sua simplicidade de materiais, de técnicas e
no sobressalto imaginativo". 2
Artur do
Cruzeiro Seixas: A palavra amor é incendiária
These
Powerful Photos Will Change Your Views On History! (Buzzwok)
Enquanto vai falando, imagino a seu lado a sua mãe e o seu pai,
com quem viveu até eles morrerem, o Mário Cesariny, o insubstituível, e ainda o
Mário-Henrique Leiria, o António Maria Lisboa. Não se pode sobreviver sem
continuarmos os diálogos com as pessoas ausentes que amamos.
Diz logo que não sabe dizer datas e por isso não há quase datas
neste texto. Mas lembra-se de 1949, ano da primeira exposição de Os
Surrealistas, o segundo grupo surrealista português ou grupo dissidente, em que
participou, e de 1950, quando saiu de Lisboa pela primeira vez, embarcando no Rovuma, fardado de branco.
Não se apresenta COMO
artista. "Artista" soa a alguém que se acha mais
importante do que os outros e ele quis ser simplesmente um homem. Mas é claro PARA
mim, DESDE
o primeiro instante, que ele não é um homem como os outros.



Tem 93 anos. Os olhos, as mãos, já não podem fazer os desenhos
de traço fino pelo qual se reconhece um Cruzeiro Seixas. Trabalhou até muito
tarde, quando já não podia desenhar, fazendo colagens com tudo o que lhe vinha
à mão: revistas, sacos de papel, cartão usado. O MOMENTO
em que deixou de trabalhar foi o momento em que, não estando
morto, deixou de viver.

O pequeno APARTAMENTO
podia estar em qualquer lugar, o que faz a casa é o que está
dentro: em cima da mesa de café, fósseis, com aquela brancura de cadáver,
encontrados por pescadores na costa angolana; logo na parede em frente da
poltrona em que se senta, um manuscrito de um poema do Mário Cesariny, assinado
de Estremoz, 1949, com aquela letra sem reprimenda; por toda a casa, trabalhos
seus, cadavre exquis feitos com outros surrealistas,
quadros de amigos e de autores que admira; no corredor, um quadro muito
pequeno, o único redondo, de Teixeira de Pascoaes, com duas figuras de chapéu
numa meia lua, remando em pé como num canal de Veneza (atrás está escrito:
"Eu e o Raúl Brandão sobre a lua... a fugir da Inquisição"); à porta,
no primeiro passo, um quadro com fundo vermelho e fósforos pegados escrevendo:
"A PALAVRA AMOR É INCENDIÁRIA".

Um homem na água
O mar, ali aos pés, parecendo quase quieto. O corpo cortando a
água. Já na areia, fazia desenhos no seu caderno; a partir do momento em que
descobriu que podia andar a desenhar por aí, levava sempre um caderno, um lápis
e uma borracha. E foi quando estava a desenhar, naquela praia vazia, uma praia
que só existia quando a maré vazava e que era pouco maior do que uma casa
simples, que apareceu um rapaz de 18 ou 19 anos, seria alguns anos mais velho
do que ele, com um saquinho onde trazia uma barra de sabão. Havia um fio de
água - seria exagero chamar-lhe queda de água -, natural, que caía da rocha. O
rapaz olhou para ele desconcertado por não se encontrar só na praia, mas
despiu-se para tomar banho, como teria feito se estivesse só.
Foi a primeira pessoa que viu nua: um homem. Não podia, na
altura, desenhar aquilo, o esplendor. Era uma visão que guardaria como íntima,
como se ele próprio tivesse despido o rapaz.
Só pensaria nisso dessa maneira anos depois, na altura
limitou-se a olhar, de certa FORMA
COMO
olhava o mar, com fome de vida. E só anos depois poderia ver a
ironia em que tivesse acontecido numa praia, essa praia que aparecia e
desaparecia todos os dias, coisa mágica, junto do forte de Santo António do
Estoril, onde Salazar, três décadas depois, cairia da cadeira.


Quando em Lisboa, já adulto, levava PARA
o atelier um marinheiro, via então nele reflectido esse mesmo
olhar enquanto ele próprio ia ficando nu. Ele, então, despia o marinheiro
lentamente, a branca e bonita farda saindo por camadas.

Um homem no seu lugar
Max Ernst, o pintor surrealista de origem alemã, chegou a Lisboa
acompanhado de Peggy Guggenheim, que o tinha conseguido salvar de um campo de
detenção alemão em França, e reencontrou a inglesa Leonora Carrington. Tinham
sido separados pela sua prisão, ela tinha fugido de França, tinha enlouquecido
em Madrid, procurando Franco, planeando matar Hitler, tinha voltado a fugir de
um manicómio espanhol. A guerra tinha separado os surrealistas como tinha
separado outras famílias. Ela pensava que Max Ernst estava morto. Há versões da
história de amor que contam que se reencontraram num mercado de Lisboa; outras,
sobre a Baixa da cidade, no topo do elevador de Santa Justa. Não se sabe o que
disseram um ao outro. Voltaram a separar-se. Ele partiu de avião com Peggy
Guggenheim, os filhos e o ex-marido dela. Ela partiu com um diplomata mexicano
num barco que levava, por coincidência, alguns dos quadros dele para a América.
Artur do Cruzeiro Seixas não viu nem um nem outro nem os
quadros, e só soube muito mais tarde que Max Ernst, uma das figuras mais
importantes do surrealismo, tinha ESTADO
em Portugal. Os refugiados estavam ali mas os portugueses não os
viam. Cruzavam-se, mas andavam realmente em mundos diferentes. Nessa altura,
ele já tinha passado pela escola de artes António Arroio, mas não sabia ainda o
que era o surrealismo.

O primeiro emprego que teve foi durante a guerra, a fazer senhas
de racionamento PARA
as pessoas poderem ir às mercearias buscar o que lhes cabia. Do
grupo próximo de amigos que tinha conhecido na António Arroio ou nos cafés, ele
era o único que tinha emprego. Foi tendo vários. Era, orgulhosamente, um
empregado pouco dedicado, e desenhava sempre que podia no horário de trabalho.
Faltava-lhe tempo e por pouco não falhou a fotografia de grupo de 49, da
primeira exposição de Os Surrealistas. O surrealismo tinha entretanto chegado a
Portugal, por livros e notícias trazidas pelos poucos amigos que saíam do país
e voltavam. Parecia ser aquilo de que tinham ESTADO
à espera, uma ideia de arte como vida e de vida como revolução.
Apesar de tudo, não foram muito importunados pelo regime. Eram meia dúzia de
jovens, poucos anos ainda assim todos somados, nada que mudasse um país,
habituado há séculos, pelo menos desde a Inquisição, a saber que o sonho não
estava na ordem das coisas.


Tornaram-se pássaros. Ele e o Mário Cesariny, muitas vezes
acompanhados da amiga surrealista Isabel Meyrelles, apanhavam um barco, depois
uma camioneta, e a seguir caminhavam até uma das praias vazias da Costa da
Caparica. Mergulhavam nus. Faziam buracos na areia para procurar água doce. Era
o princípio do mundo.
Os pescadores deixavam espalhadas as bóias das redes. Eram de
vidro, verdes e brancas, brilhavam ao sol. Tinham a liberdade de olhar. Viam
coisas. O que parecia que não estava, estava lá.
Um homem, um negro
Pés atados com pés. Os brancos riam de um humor que era pura
crueldade ou então questão de manterem sanidade. Foi essa a primeira impressão
que teve de África. Passou por Angola quando andou embarcado durante dois anos,
contando as cargas que entravam e as cargas que saíam, numa posição ENTRE
os oficiais e os marinheiros. Mais tarde, regressou para ficar.
A praia de Luanda era menos selvagem do que as da Costa da Caparica, povoada
por brancos, muito satisfeitos consigo mesmos. Luanda era a civilização que já
não lhe interessava. Quando estava na cidade era um óptimo participante da
sociedade organizada, mas sempre que podia ia ao mato. Queria conhecer o homem
negro, talvez fosse um homem melhor. Nas aldeias comprava objectos e assim fez
uma exposição e uma colecção de arte negra. Da exposição, ficaram artigos
polémicos, que mostravam já o medo que existia depois do início da luta pela
independência dos povos africanos. A colecção de arte negra, vendeu-a para
comprar os bilhetes de barco de regresso a Portugal, para si e para os pais.
Tinha tomado a decisão no dia em que um doutor e um engenheiro lhe bateram à
porta com uma metralhadora para que ele e o pai se juntassem à brigada de
defesa do bairro.

Passou 14 anos em África. Havia muita distância ENTRE
Portugal e Angola, mais distância entre as conversas nos cafés
de Lisboa e nos de Luanda, e ainda mais distância entre ele e o Mário Cesariny.

Durante esses anos, escreveram cartas um ao outro. Cada vez que
lia uma carta voltava a confirmar que não havia outro COMO
ele, que não voltaria a encontrar outro Mário.

"Mas são ternas / as cartas que trocam entre si / os seus
heróis. / É certo que as árvores cantam por toda a parte / a sua música / e que
há enfim leões e elefantes / no centro de Londres / de Paris ou de New York. /
Agora a tua face está cravejada de ponteiros / e a manhã que acaba de nascer /
regressa ao ventre materno." Escreveu poemas para matar saudades, empilhava-os,
não adiantavam. Quando voltou para Lisboa, talvez já nem o Mário Cesariny
pudesse substituir o Mário Cesariny.
Uma árvore miraculada
No jardim do restaurante onde fomos almoçar, nos arredores de
Vila Nova de Famalicão, ainda havia flores viçosas e uma figueira que o fez
lembrar a sombra de uma árvore, onde comia, com sensualidade de criança, figos,
servidos por uma tia num prato, com a cabeça cortada, aos quartos.
No interior do restaurante pediu, e era um pouco bizarro que o
fizesse, que se arranjasse maneira de abrir a cortina fixa da janela mais
próxima PARA
o verde escondido.

Com o gravador desligado e a garrafa de vinho esvaziando-se
rapidamente, tive a impressão de que as frases se escreviam directamente:
"Se não nos enganarmos a nós próprios, a vida é tão bonita".
Disse também, a dado MOMENTO
no almoço, quando falava da encenação amorosa que sempre lhe
parecia que precisava o sexo e da ilusão que era o amor, que ninguém sabe o que
é o amor verdadeiro. Mas quando falava do Mário Cesariny, pensei que era isso o
amor verdadeiro, ele sabia.

Depois, falava de todas as coisas com uma excitação de primeira
vez, que só consigo explicar com a ideia de que se trata de uma atitude, uma
coisa definidora, tomada de jovem, porque se tinha feito homem numa época em
que os princípios eram o único caminho para a felicidade, um tempo de tudo ou
nada, em que uma escolha num momento mudava o resto da vida, e não me saía da
cabeça um verso do Cesariny: "os dias e as noites deste século têm gritado
tanto no meu peito / que existe nele uma árvore miraculada".
A comida era deliciosa, o ar puro, as estradas infinitas, as
pessoas, quanto mais frágeis mais extraordinárias, com tanto para oferecer.
Quando voltei para Lisboa, tudo me parecia mais bonito, COMO
se visse também com olhos que amam tudo o que os rodeia, com
esse amor louco de que falaram todos os surrealistas e que mais não era do que
a ideia de não morrer sem ter vivido. Vi os cruzeiros turísticos entrar no Tejo
e tive saudades dos navios, como se de facto também eu tivesse visto os
marinheiros desaguando na Baixa de Lisboa, como um campo de girassóis
voltando-se para o amor.

durante a guerra, a fazer senhas de racionamento para as pessoas
poderem ir às mercearias buscar o que lhes cabia. Do grupo próximo de amigos
que tinha conhecido na António Arroio ou nos cafés, ele era o único que tinha
emprego. Foi tendo vários. Era, orgulhosamente, um empregado pouco dedicado, e
desenhava sempre que podia no horário de trabalho. Faltava-lhe tempo e por
pouco não falhou a fotografia de grupo de 49, da primeira exposição de Os
Surrealistas. O surrrealismo tinha entretanto chegado a Portugal, por livros e
notícias trazidas pelos poucos amigos que saíam do país e voltavam. Parecia ser
aquilo de que tinham ESTADO
à espera, uma ideia de arte como vida e de vida como revolução.
Apesar de tudo, não foram muito importunados pelo regime. Eram meia dúzia de
jovens, poucos anos ainda assim todos somados, nada que mudasse um país,
habituado há séculos, pelo menos desde a Inquisição, a saber que o sonho não
estava na ordem das coisas. durante a guerra, a
fazer senhas de racionamento para as pessoas poderem ir às mercearias buscar o
que lhes cabia. Do grupo próximo de amigos que tinha conhecido na António
Arroio ou nos cafés, ele era o único que tinha emprego. Foi tendo vários. Era,
orgulhosamente, um empregado pouco dedicado, e desenhava sempre que podia no
horário de trabalho. Faltava-lhe tempo e por pouco não falhou a fotografia de
grupo de 49, da primeira exposição de Os Surrealistas. O surrrealismo tinha
entretanto chegado a Portugal, por livros e notícias trazidas pelos poucos
amigos que saíam do país e voltavam. Parecia ser aquilo de que tinham ESTADO
à espera, uma ideia de arte
como vida e de vida como revolução. Apesar de tudo, não foram muito
importunados pelo regime. Eram meia dúzia de jovens, poucos anos ainda assim
todos somados, nada que mudasse um país, habituado há séculos, pelo menos desde
a Inquisição, a saber que o sonho não estava na ordem das coisas.


EUGENIO GRANELL
|
Eugenio Fernández Granell nace
en A Coruña en 1912. Hijo de María y Eugenio será el mayor de cinco hermanos.
Su infancia se desarrolla en Santiago de Compostela donde estudia
bachillerato y comienza sus estudios musicales.
![]() ![]()
Participa en tertulias
políticas y literarias; se reúne con los hermanos Dieste, Carlos Gúrmendez,
Santiago Arbós Ballesté, Urbano Lugrís en La Granja El Henar y es habitual en
otros cafés como: El Molinero, el Negresco o Madrid. Su interés por la
política lo pone de manifiesto ingresando en la Oposición de Izquierda y en
1935 en el P.O.U.M. (Partido Obrero de Unificación Marxista) liderado por
Andrés Nin y Joaquín Maurín. Será precisamente en un acto político donde
conoce a Pierre Neville que será su primer CONTACTO
![]() ![]() ![]()
En 1939 inicia su exilio. Sale
de España por Plats de Molló y después de recorrer diversos campos de
concentración en Francia consigue escapar llegando a París donde se
reencuentra con Benjamín Péret y Wifredo Lam. De París marcha a Burdeos
embarcando desde allí rumbo a Chile. La negativa de este país a acoger a más
republicanos españoles hace que Granell y su futura esposa, Amparo, arriben a
la República Dominicana INSTALÁNDOSE
![]()
Un acontecimiento decisivo le
llevará a comprometerse con el surrealismo HACIA
![]() ![]()
En 1946, después de haberse
negado a firmar una carta de adhesión al régimen del dictador Trujillo,
Eugenio Granell y su familia se trasladan a Guatemala. Allí ingresa como profesor
en la Escuela de Artes Plásticas manteniendo una intensa ACTIVIDAD
![]()
En 1947 con la exposición Le
Surréalisme, en la galería Maeght de París, organizada por André Breton y
Marcel Duchamp se integra ACTIVAMENTE
![]()
Tras el estallido de la
revolución guatemalteca y, escapando de la persecución stalinista de la que
es objeto, Granell y su familia se trasladan a Puerto Rico donde ocupará la
cátedra de Historia del Arte en la Facultad de Humanidades, siendo rector
Jaime Benítez. Publica en estos años Isla Cofre Mítico y participa en
diferentes exposiciones colectivas en la universidad puertorriqueña. Crea el
grupo El Mirador Azul formado por estudiantes, algunos de los cuales
contribuyeron a la formación del arte puertorriqueño actual. Tendrá ocasión
de realizar diversos viajes. Viaja a Nueva York con el pintor Vela Zanetti
amigo al que conoció durante su exilio en la República Dominicana; a París
con un grupo de estudiantes de la universidad, y expone en la Galería
L’Etoile Scellée colaborando con el grupo surrealista.
En 1957 la Fundación William y
Norma Copley de Nueva York le concede un premio de pintura, siendo directores
de la Fundación Marcel Duchamp y Darius Milhaud y consejeros de la misma Jean
Arp, Alfred Barr, Max Ernst, Julien Levy, Roberto Matta, Roland Penrose, Man
Ray y Herbert Read. CONTINÚA
![]()
Al año siguiente se traslada a
Nueva York ingresando más adelante como catedrático de literatura española en
el Brooklyn College de esta Universidad. Tras estudiar Sociología en la New
School for Social Research publica en 1967 su tesis doctoral Sociological
Perspectives of Guernica. A ésta siguen otras publicaciones: El Clavo, Lo que
sucedió... (premio de novela Don Quijote en Méjico), Federica no era tonta y
otros CUENTOS
![]() ![]() ![]()
A partir de 1985 se INSTALA
![]()
En 1997 es nombrado hijo
adoptivo de la ciudad de Santiago y se le concede la Medalla de Oro al Mérito
Cultural de dicha ciudad. Poco antes en 1995 se establece en Santiago la
Fundación Eugenio Granell que alberga una colección de obras del propio
artista, sus colecciones surrealista y étnica y, a partir de 1997, las obras
donadas por el artista surrealista Philip West.
Desde sus INICIOS
![]()
Eugenio Fernández Granell
fallece en Madrid el 24 de octubre de 2001. La Xunta de Galicia le
concede a título póstumo la Medalla de Oro de Galicia 2001 por su trayectoria
en el mundo de las artes.
|
Comentarios