EL PERRO SEMIHUNDIDO...........
El primer cuadro surrealista de la historia.

El perro nos habla desde la honda tristeza de sus ojos por los que se le
escapa la vida a borbotones de un presente agrio, lleno de nubes de tormenta y
sin sabores, tristezas y melancolías en
ningún sitio y hacia ninguna parte, por el que deambulamos como borrachos
impertinente y empedernidos sonámbulos montanos en una entupida noria sin vida
con la que damos vueltas y vueltas sin llegar a ningún lugar, sin ver la salida
ni tener un horizonte limpio y claro por el que salir de este cruel laberinto
de Teseo, en el que nos sumergimos atenazados por el silencio y el temor a lo
desconocido, como este perro con el que Goya nos narró todas sus desesperanzas
y ausencia de sueños.
En medio de tal panorama, al lado de una puerta, solo y desamparado, encontramos "Un perro". ESTA
es quizás la pintura más enigmática de toda la Quinta. En ella se nos muestra a un perro, totalmente oculto a excepción de su cabeza, en medio de un fondo ocre. Nada más se nos dice o se nos aclara sobre el protagonista o el significado del fresco. ¿Dónde está ese perro? ¿A dónde o a qué está mirando? ¿Se hunde, o por el contrario asoma su cabeza con cautela, temeroso de algo que no somos capaces de intuir?

De ESTA
pintura se han hecho infinidad de interpretaciones, asociando al perro tanto a la figura infernal que guía a los muertos como a un símbolo del abandono y el desamparo. Simple y a la vez tremendamente poderoso, "El Perro" ha sido admirado por multitud de artistas modernos. Antonio Saura la llamó "la pintura más bella del mundo", y Joan Miró la consideraba -junto a las "Meninas" de Velázquez- su obra favorita del Museo del Prado.

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