sábado, 27 de diciembre de 2014

EL PERRO SEMIHUNDIDO...........

El primer cuadro surrealista de la historia.
En el que podemos sentirnos atrapados por esa atmosfera cero de terrible soledad, desilusión, desesperanza y miedo. El perro de Goya se hunde, al igual que muchos de nuestros vecinos y amigos en cualquiera de nuestras aldeas, pueblos o ciudades, en el desencanto de un tiempo gris y terrible, lleno de desasosiego, pesimismo y desesperación, en el que las ideas mas negras, como aquellas que nublaban la cabeza de Goya al tiempo que lo sumían en el silencio de las palabras por culpa de su sordera, se ha apoderado de este hermoso planeta azul, en donde el todo vale de los aquelarres de los poderosos, las luchas fraticidas y cainísmo de estos colosos enfrentados contra todo y todos por su propio beneficio e interés no nos permite salir de esta mugre, ni avanzar ni alcanzar la tabla de salvación del futuro en el que como náufragos en su barca de Medusa, nos encontramos a merced del temporal irremisiblemente.  

El perro nos habla desde la honda tristeza de sus ojos por los que se le escapa la vida a borbotones de un presente agrio, lleno de nubes de tormenta y sin sabores, tristezas y melancolías  en ningún sitio y hacia ninguna parte, por el que deambulamos como borrachos impertinente y empedernidos sonámbulos montanos en una entupida noria sin vida con la que damos vueltas y vueltas sin llegar a ningún lugar, sin ver la salida ni tener un horizonte limpio y claro por el que salir de este cruel laberinto de Teseo, en el que nos sumergimos atenazados por el silencio y el temor a lo desconocido, como este perro con el que Goya nos narró todas sus desesperanzas y ausencia de sueños.  




En medio de tal panorama, al lado de una puerta, solo y desamparado, encontramos "Un perro". ESTA es quizás la pintura más enigmática de toda la Quinta. En ella se nos muestra a un perro, totalmente oculto a excepción de su cabeza, en medio de un fondo ocre. Nada más se nos dice o se nos aclara sobre el protagonista o el significado del fresco. ¿Dónde está ese perro? ¿A dónde o a qué está mirando? ¿Se hunde, o por el contrario asoma su cabeza con cautela, temeroso de algo que no somos capaces de intuir?
De ESTA pintura se han hecho infinidad de interpretaciones, asociando al perro tanto a la figura infernal que guía a los muertos como a un símbolo del abandono y el desamparo. Simple y a la vez tremendamente poderoso, "El Perro" ha sido admirado por multitud de artistas modernos. Antonio Saura la llamó "la pintura más bella del mundo", y Joan Miró la consideraba -junto a las "Meninas" de Velázquez- su obra favorita del Museo del Prado.





Publicar un comentario