ANARQUISTAS GLOBALIZADOS EN UN MUNDO CAPITALISTA GLOBAL (XV ENTREGA Y FINAL PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES DESDE EL TERCER MUNDO)
El anarquismo como antigua forma
de expresión de la libertad del hombre y su individualismo intrínseco y natural
degeneró con el devenir de los siglos hacia una nueva forma de entender y
concebir el mundo y sus relaciones sociales globalizadas en esta sociedad de
mercados y mercaderes en el que el todo vale es la nueva consigna, el santa sanctórum
de cada día.
Esta nueva forma de entender e
imaginar las cosas, la propiedad privadas, los derechos del individuo, las
relaciones humanas y la vida en sociedad, devino en lobos solitarios, vidas atrapadas en
colmenas de cemento y vidrio sucio, ciudades dormitorios, auténticos guetos
donde vegetar aislados en sí mismos pero
vendiéndose en apariencia bajo un fabuloso envoltorio de papel de celofán
falso, traslucido que impedía ver el fondo,
porque por fuera resultaba inmejorable
a los ojos de los estúpidos invisibles, los caladiños, los nuevos parias
de la tierra.
Así fue como progresivamente el
colectivismo social, fue sustituido por el Yo ausente, egoísta y mortal para la
solidaridad, las ilusiones presentes y la ausencia de oportunidades y un futuro
mejor, inventado o soñado, y por consiguiente a la postre, una utopía mas
irrealizable y fantasmagórica en el que ya nadie repara ni exige a golpe de
azadón sobre le tierra seca y polvorienta que nos acoge.
Las esperanzas del hombre se fueron
de esta forma por el agujero negro del desagüe de los odios, frustraciones y egoísmos,
hasta transformar en pesadillas los sueños más hermosos, de igualdad,
fraternidad, solidaridad.
En ocasiones, activistas
convencidos y recalcitrantes militantes del futuro y la esperanza, terminaron
desencantados desertando, demasiados obsesionados ya con su propio bienestar e
individualismo, como para imaginar aquel mundo añorado, sin leyes, ni represión,
sin cortapisas para el desarrollo del placer y la vida comunitaria en libertad de compartir todo, hasta la muerte.
Esta nueva sociedad de la
opulencia ha supuesto la desaparición progresiva de la creatividad,
significando y potenciando el egoísmo a ultranza, el ejercicio pleno del
Yoismo, en el que buscar la satisfacción personal es el único teorema valido y
el individuo el Dios superno.
Libertarios de corazón,
fervientes creyentes de la justicia social, la libertad y la anarquía resultan
hoy un recuerdo, una estampa en blanco y negro en cualquier álbum guardado
entre el polvo y las telas de araña, en cualquier baúl de los recuerdos del
tiempo, ya incapaces de dar el salto en la procura de un mundo nuevo y mejor
como aquel que se esperaba tras el triunfo de la revolución nacido por la
fuerza de las bombas y las armas, entre el humo y la muerte en sacrificio de
los que felices darían su vida a cambio de una esperanza.
Angel Utrera
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