jueves, 23 de octubre de 2008

ENTRE VISILLOS




Mi vida sin mi,
entre visillos y cristales esmerilados
es como el agujero negro
por el que subía el grillo de mi infancia
hechizado por la caña ofrecida al trasluz entre tinieblas,
desde el otro lado.
Una mentria, un fraude, un engaño.
Vivo en un cuerpo prestado
diciendo palabras que son de otro,
sintiendo lo que no soy,
fingiendo lo que no siento,
defendiendome del vacio del otro lado del muro del cementerio
como de la miseria el vagabundo errante;
con un sombrero viejo y lleno de agujeros.
Mi vida es un préstamo impagable en este tiempo extraño
que no es el mío, y que arrastra por el barro del camino
la irrealidad de mi pasado.
Sueños que no existen,
anhelos que quedaron en el limbo de los muertos,
visillos trasparentes para mirar al otro lado
sin ser vistos.
Mi vida sin mi es un infierno, y conmigo es un fraude, un engaño una mentira.
Amo lo que no quiero,
sueño despierto
Miento compulsivamente como en un cuento
Y muero porque no muero
de miedo a la muerte.
Y así, día tras día, tras los visillos persigo mejor suerte.
(Foto de Eduardo Blanco Amor, en Bos Aires. Argentina 1940).
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