
Decir cual es la mejor canción de la historia, ni siquiera el mejor álbum
musical, seria tanto como reconocer la estupidez de un imposible, la fatua
capacidad del hombre para rankinear y establecer clasificaciones. El mejor, la
primera, el ganador, lamas vendida, medalla de oro… ¿para que?

La música, es como los aromas, están gravados en nuestra corteza cerebral,
para siempre y resulta imborrable. Nuestra capacidad de soñar, de recordar, de
recrearnos en un instante vivido en el pasado, por lejano que sea es tan real
como el dia a dia, cuando se escucha una canción, sea la que sea.


El primer abrazo, aquellos besos, una mirada, la primera vez que hicimos el
amor, el primer desengaña, una despedida cruel, una perdida irreemplazable, un
fracaso o una éxito, todo ello siempre envuelto en los acordes de una canción,
una melodía y por supuesto las sensaciones de nuestros cinco sentidos;
el gusto,(El sabor salado de tu boca me enloquece, y sacia
la sed de no tenerte…),
la vista,(Verte desnuda,
desnudarte verte ante mi o soñarte…) el
oído,(Escucho
tus mentiras tan crueles, cuando en un susurro me confundes y conquista
suavemente),
el olfato,(Quiero hundirme en ti y poseerte envuelto en el aroma de tu vientre y en
la húmeda herida de tu cuerpo derramarte dulcemente),
y el tacto…(Toco y no estoy loco, toco y toco…..); que
revivimos con las notas una y mil veces,
de esa nuestra canción, o canciones.
Ninguna es mejor, ni
peor que otra, tan solo es la
nuestra, la que es capaz de tocarnos y hacernos volver a sentir, aquello que
creíamos perdido. ¿ O no..???
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