

Anoche en el pub musical, “A Reixa”,
de Santiago de Compostela pudimos descubrir al PITI , mas intimista y rockero
de los muchos Piti Sanz que atesora y esconde bajo esa capa de timido
despistado, a modo de segunda piel que le permite observar sin ser observado ,
decir y hacer cuanto piensa y siente, y sobre todo vivir para la música, esa
misma que fluye de sus acordes en cada movimiento de sus dedos sobre el traste de sus guitarras,
porque manejò dos, por cierto con multiples fallos técnicos y cables que se
desconectan pero que a ninguno de los allí presentes nos importò un pito,
porque lo único realmente mágico y cautivador eran los acordes y la armonía de
este enorme músico que pudimos disfrutar durante mas de una hora que se nos escapò
como en un suspiro.


El mas rockero de los Piti, el mas country, con armonica y guitarra en
bandolera, con gafas de sol oscuras, o gafas cuadradas del color de las
esmeraldas, o incluso con pseudogafas, en un guiño de humor al mas puro estilo
de Buster Keaton, el mas sensible e íntimamente
delicado de los mil y un pitis que hay en él, se dejó anoche en este cara a
cara con su publico, por cierto que entregado en un dialogo bis a bis, en el
que pudimos conversar sin tapujos con el artista, pues eso
digo que se dejó parte de este enorme tesoro musical que esconde en el baúl de
los màs obscuros deseos, porque todos quisiéramos tocar como él, y que nuestra guitarra sonara
asi , como Piti consigue que suene; a veces llorando, otras explosiva, muchas
en un dialogo de locos con el músico que busca convencer al oyente en ingles o
en castellano, el idioma es lo de menos, porque las palabras son capaces de hechizarnos y
marcarnos un ritmo, un camino un deseo, una alegría, una tristeza, una añoranza
una risa.

Y cada canción un verso, y cada
verso, una historia, y cada historia la
vida mismo en la música de este enorme fábrica de sueños que es PITI SANZ.
Anoche cara a cara y sin excusas, amagos o engaños pudimos encontrarnos con
el mas autentico de los Piti Sanz, y su música maravillosa que nos hizo vibrar
y sentir el irrefrenable deseo de volver a escucharlo mas pronto que tarde,
allá donde nos cite con su carga de canciones y de sueños.
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