lunes, 17 de octubre de 2016

CINECICLETA.

No todos los amantes de los viajes y del 

séptimo arte deciden recorrerse África en

 bicicleta con un cine ambulante a cuestas

 Isabel y Carmelo, sí. 

Gente maravillosa capaz de entregarse a un

 ideal, hacer del cine un embajador de una 

vida mejor, mas solidaria y feliz, mas allá 

del ultimo rincón de nuestros cómodos 

hogares.



Esta pareja de locos por la vida lleva 9.000 

kilómetros pedaleados desde que salió hace 

más de un año con su cinecicleta de Madrid, 

para proyectar películas en aldeas del 

Sáhara Occidental, Marruecos, Mauritania, 

Senegal, Guinea Bissau, Guinea Conakri, 

Malí… ¡Y la ruta sigue! Así es viajar con 

la Cinecicleta, llevando la magia del séptimo

 arte en el cajón de tu bicicleta, llenando

 ilusiones y creando sueños y fantasías, mas

 allá del presente duro y muchas veces 

violento del dia a dia.


Del blog de Cinecicleta......







https://cinecicleta.wordpress.com/objetivos/






Hace poco más de un año que salimos de la plaza de Tirso de Molina (Madrid) dirección: “no sabemos donde acabará esto…”. Desde mucho antes no nos cansamos de decir que este es el ilusionante viaje-proyecto de dos personas con estilos de vida y una forma física dentro de lo normal. Nada hay de extraordinario a excepción de la toma de decisión que nos esta cambiando la vida. No somos superatletas, ni siquiera tenemos una extraordinaria fuerza psicológica; sufrimos los bajones emocionales y también las enfermedades. La elección de viajar por África tiene sus riesgos; es una tierra hostil para los europeos que, menos o nada acostumbrados a sus bacterias, parásitos, amebas y clima suele afectarnos más de lo habitual. A esto hay que añadir que en bicicleta estamos más expuestas, pues el recorrido suele transcurrir por zonas rurales donde los parámetros de comodidades e higiene están muy alejados de los de las grandes capitales. Pero después de una larga temporada viajando en estas condiciones, alejadas de las que hemos disfrutado toda la vida, la diferencia cultural, la dificultad de entablar una conversación de más de 4 frases con la población local, es después de un tiempo prolongado, lo que más nos afecta. Si no es de fútbol, y por supuesto sólo con varones, no hay otro tema; la mayoría de las mujeres, como no han ido a la escuela no hablan francés, con lo que, aunque consigas algo de intimidad, la comunicación es casi nula. Viajar acompañado hace que esto se mitigue, pero pasado un tiempo necesitas también renovar. Parece una contradicción en sí misma, si viajamos así, es precisamente para conocer las diferencias culturales que nos separan y así enriquecer el bagaje vital y ampliar la mente y las percepciones, pero no nos engañemos, somos individuos burgueses que han vivido toda su vida al calor de familia, amigos y de toda una cultura extraña aquí que, aunque con grandes motivos para el divorcio, es en la que hemos crecido y vivido.
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