jueves, 12 de abril de 2007

EL AGRIDULCE SABOR DE MIS SUEÑOS


He agotado el crèdito

que abrieron a mi vida

en un intento vano

por encontrar

sin buscar la salida

de éste engaño.

Y ahora,

cuando adivino el final

de mis cansados pasos

ya no añoro futuro

ni recuerdo el pasado.

Ahora,

lo repito casi en grito,

me lamento amargamente

por los momentos robados

por las horas malgastadas, desatino

por tanto en tan poco

porque estoy loco, de sombras.

Me arrepiento, si

y lo digo sin reproches,

de mis dias sin sentido

de mis noches, como ausente

en éste sueño imaginado

que fuè mi vida.

Ahora, que ya nadie

puede prestarme tiempo

miro mis manos temblorosas

arrugadas y vacias

sin esperanzas

moldeadas en el barro de los sueños

y quiero encontrar una razòn

a tanto hastio

que sea el punto y final.

Pero no lo encuentro.

¿Tal vez, mañana

al otro lado del cristal

me arrope el frio, y para siempre?.
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